El gobernador de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, planteó una salida estructural a la crisis de combustibles en Bolivia, señalando que “Bolivia no puede seguir administrando la escasez” y que la solución pasa por transformar el modelo actual hacia un mercado abierto con precios reales.
En su pronunciamiento, la autoridad afirmó que la raíz del problema radica en el esquema de subsidios y en el rol de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), por lo que propuso que el estatal “deje inmediatamente de importar y comercializar combustibles subsidiados” para permitir el ingreso de múltiples operadores privados que garantizan el abastecimiento.
Velasco calificó esta medida como “una decisión dura, pero necesaria”, al advertir que mientras persista un precio artificialmente bajo coexistiendo con escasez, contrabando y mercados paralelos, “ningún privado podrá competir en igualdad de condiciones y el problema seguirá repitiéndose”.
En esa línea, sostuvo que la subvención generalizada debe eliminarse y reemplazarse por un esquema focalizado. “La ayuda debe ir a las personas que realmente la necesitan, no al combustible”, enfatizó.
Como parte de su propuesta, el gobernador planteó la apertura del mercado con libre importación, comercialización y distribución de carburantes por parte del sector privado, lo que —según indicó— permitiría generar oferta, competencia y reducir el desabastecimiento. Incluso estimó que el precio podría alcanzar los 16,5 bolivianos por litro en función del valor internacional del petróleo.
Asimismo, propuso proteger a los usuarios del transporte público mediante un plan de transición de tres meses que contemple un bono directo de emergencia para quienes necesiten compensación. Posteriormente, sugirió migrar a un sistema tecnológico basado en la identificación electrónica vehicular (B-Sisa), que permita focalizar la subvención según el servicio efectivamente prestado y el consumo real.
Velasco aseguró que Santa Cruz está en condiciones de implementar soluciones inmediatas en coordinación con empresas privadas y proveedores internacionales. “Tenemos la capacidad de articular una solución para cubrir la demanda departamental de manera inmediata”, afirmó, aunque advirtió que esto solo será viable si se eliminan las distorsiones del mercado.
«Bolivia tiene que afrontar la realidad. Seguir haciendo lo mismo significa seguir teniendo las mismas filas, la misma incertidumbre y el mismo desabastecimiento», remarcó.
Finalmente, el gobernador instó al Gobierno nacional a asumir decisiones urgentes: “La solución de raíz está en manos del Gobierno Nacional: abrir el mercado, terminar con la subvención generalizada y proteger directamente a quienes realmente necesitan ayuda”. Y concluyó: «El problema tiene solución. Lo que hace falta es tomar la decisión. Y hay que tomarla ya».
Correo del Sur






