AHORADIGITAL.- El administrador de la biblioteca de la Casa de la Cultura de Tarija, Eddy Arce, inició una huelga de hambre indefinida en demanda del pago de salarios atrasados y la defensa del patrimonio cultural del departamento. La medida fue asumida luego de que, según explicó, los trabajadores no recibieran respuesta a sus reclamos y se sintieran “en una impotencia total”.
El funcionario aseguró que la protesta responde a cuatro puntos principales: el pago de los sueldos adeudados, la devolución del teatro de la Casa de la Cultura, un mejor trato hacia los artistas y la intervención urgente para evitar el deterioro de la Casa Dorada.
Arce denunció que el teatro fue “violentado” en 2014 y retirado indebidamente de la gestión cultural, lo que afectó las actividades artísticas y la posibilidad de que la institución se autosustente. Asimismo, alertó sobre el grave estado de la Casa Dorada, que según dijo, sufre daños por falta de mantenimiento y fondos asegurando que nadie ha inspeccionado el techo ni limpiado las zonas por donde se filtra el agua de lluvia, y advirtió que el edificio podría correr la misma suerte que otras estructuras patrimoniales afectadas por el descuido.
El trabajador manifestó que los cuatro empleados de la Casa de la Cultura continúan desempeñando sus labores sin pausas, incluso los fines de semana, sin recibir beneficios adicionales y aseguró que, pese a las dificultades, mantienen las puertas abiertas al público y defienden el carácter cultural del espacio: “Estamos defendiendo un espacio que es de todos, que es de Tarija… hemos aguantado nueve meses, todo tiene un límite. Estamos dispuestos a dar nuestra vida por Tarija”, afirmó con firmeza.
Arce explicó que, de acuerdo con los estatutos, el directorio de la institución y la Gobernación son responsables solidarios del pago de salarios y recordó que el gobierno departamental, por ley, debe transferir recursos a la Casa de la Cultura, pero no lo está haciendo. También cuestionó declaraciones de autoridades que aseguran estar al día con sus obligaciones, señalando que los funcionarios pagados pertenecen al teatro administrado por la Gobernación y no al equipo cultural que mantiene en funcionamiento la institución.
Finalmente, detalló que los trabajadores afectados son cuatro: el propio administrador con más de tres décadas de servicio, la encargada del museo, una funcionaria de limpieza y él mismo, responsable de la biblioteca. A pesar de la falta de recursos y del abandono, insistió en que seguirán defendiendo este patrimonio histórico y cultural de Tarija, símbolo del esfuerzo de generaciones que han contribuido a su prestigio.
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