AHORADIGITAL.- El presidente del Colegio de Economistas de Tarija, Luis Fernando Romero Torrejón, alertó sobre las dificultades que enfrentarán diversos sectores debido a la escasez de carburantes subvencionados. Según Romero, mientras el sector agropecuario y minero tendrán acceso a una parte del suministro, el resto de los consumidores, incluidas empresas, familias y el transporte público y pesado, sufrirán serias restricciones. Esto podría impactar negativamente en la inversión, el empleo y el crecimiento económico, que, según sus proyecciones, difícilmente superará el 2,5% en la presente gestión.
Romero identificó tres causas principales de la crisis. En primer lugar, la subvención a los carburantes ha fomentado el contrabando y el uso de combustibles en actividades ilícitas, además de beneficiar a más de medio millón de vehículos indocumentados que dependen de este suministro. En segundo lugar, la falta de divisas agrava el problema, ya que YPFB y el gobierno necesitan dólares para pagar a los proveedores internacionales. Finalmente, cuestionó la política energética del país, señalando que se ha centrado en el consumo de reservas sin apostar por la industrialización.
El economista también expresó su preocupación por la alta dependencia de la importación de combustibles. «Me sorprendió lo dicho por la ministra María Nela Prada, quien señaló que el 90% de la divisa que consumimos es importada y que el 56% de la gasolina proviene del exterior. Pensé que la cifra era menor», declaró. En este contexto, advirtió que, incluso con una liberalización del mercado, pocas empresas tendrían la capacidad financiera para importar carburantes debido a la escasez de dólares.
Romero también criticó el actual sistema de precios y subsidios, señalando que el litro de gasolina podría alcanzar los 11 bolivianos si se libera la importación. Además, señaló que la población y los empresarios han desarrollado una dependencia de los carburantes subvencionados, lo que agrava la distorsión del mercado. «Estamos en una burbuja económica que puede explotar. Bolivia tiene uno de los precios de carburantes más bajos de la región después de Venezuela, y la gente está dispuesta a hacer largas filas para acceder a ellos», concluyó.
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