En la historia política de Bolivia, hay momentos que marcan a quienes verdaderamente estuvieron del lado del pueblo y aquellos que, por oportunismo o conveniencia, decidieron traicionar los principios democráticos. Uno de esos episodios clave fue el referéndum del 21 de febrero de 2016, donde el pueblo boliviano dijo NO a la reelección indefinida que Evo Morales y su gobierno intentaban imponer a toda costa.
Mientras miles de jóvenes, ciudadanos y sectores cívicos nos organizamos para defender la democracia, hubo quienes, con un discurso ambiguo y complaciente, optaron por respaldar el intento de Evo Morales de perpetuarse en el poder. Entre ellos, Rodrigo Paz Pereira, hoy candidato a la presidencia, quien en ese entonces no dudó en alinearse con el oficialismo, demostrando que sus intereses estaban por encima de la Constitución y la voluntad popular.
Es indignante ver cómo ahora intenta presentarse como una alternativa para el país, cuando en su momento guardó silencio o incluso apoyó a quienes pretendían vulnerar nuestras instituciones democráticas. ¿Cómo puede aspirar a gobernar Bolivia alguien que no tuvo el valor de defender su democracia cuando más se lo necesitaba? ¿Cómo confiar en quien, en lugar de estar al lado del pueblo, prefirió acomodarse al poder de turno?
Nosotros, desde el Comité Cívico Juvenil, estuvimos en la primera línea de defensa de la democracia, haciendo campaña por el NO, recorriendo calles, enfrentando presiones y demostrando que Bolivia no estaba dispuesta a ceder ante la ambición desmedida de quienes querían eternizarse en el gobierno.
Hoy, cuando el país se enfrenta a nuevas decisiones cruciales, es fundamental recordar quiénes estuvieron del lado correcto de la historia y quiénes traicionaron a Bolivia cuando más se les necesitaba. La memoria es clave para no repetir los errores del pasado y para evitar que los mismos oportunistas de siempre vuelvan a engañar al pueblo con discursos vacíos y conveniencias políticas.
Opinión de Andres Castellanos






