AHORADIGITAL.- La situación financiera de las empresas públicas en Bolivia ha sido descrita como una «crónica de una muerte anunciada» por el economista Fernando Romero. Tras los recientes datos gubernamentales, se revela que de las 67 empresas estatales existentes, solo YPFB, Comibol y Ende presentan rentabilidad, mientras que la gran mayoría se encuentran en lo que se denomina «quiebre técnico». Romero sostiene que esta realidad económica no es una novedad, pues ya se había advertido sobre el déficit en entidades emblemáticas, basándose en información estadística oficial.
A pesar del panorama crítico, el analista advierte que la solución no debe ser el desmantelamiento inmediato o la subasta de estos activos. Al tratarse de inversiones que han costado miles de millones al Estado, la recomendación técnica del especialista es realizar estudios profundos en los ámbitos legal, financiero y técnico para trazar una ruta crítica. En el corto plazo, la estrategia más sensata según Romero es detener el flujo de recursos hacia las empresas que reportan pérdidas sistemáticas, manteniendo un «estatus quo» hasta definir su viabilidad futura.
Uno de los casos más complejos es el de Mi Teleférico, que pese a ser altamente deficitario, cumple una función social indispensable para el transporte masivo entre La Paz y El Alto. Romero explica que el déficit de esta empresa se debe principalmente a la subvención de la tarifa; si se cobrara el costo real para que la empresa fuera autosostenible, el precio del pasaje tendría que ser, mínimamente, el doble de lo que el ciudadano paga actualmente. Esta brecha económica es lo que el Estado cubre como pérdida, pero con fines sociales.
Respecto a la transparencia institucional, Romero considera que lo revelado hasta ahora es solo «la punta del iceberg». El economista enfatiza que se deben realizar investigaciones profundas sobre las irregularidades detectadas, especialmente tras las confesiones de funcionarios sobre el manejo del sector hidrocarburífero. “Recién estamos viendo la nariz del payaso, yo diría, o la punta del iceberg. Hay mucha tela por cortar, pero creo que lo primero hay que dar ejemplo en casa.” puntualizó respecto a la necesidad de esclarecer las decisiones tomadas en gestiones pasadas.
La estabilización de la economía boliviana, según el experto, no se logrará con cambios políticos aislados, sino con un equilibrio fiscal real, lo que implica atacar dos frentes: el gasto excesivo en empresas públicas y el alto costo de la subvención de los carburantes. Romero sugiere que, ante la imposibilidad del Estado para inyectar más capital en los próximos años, el camino lógico es buscar cooperación internacional y capital privado para transformar estas empresas en entidades eficientes.
Finalmente, el economista recalcó que muchas de estas estatales funcionan bajo criterios políticos más que técnicos, lo que infla presupuestos en personal y servicios, señalando, bajo su criterio, que la viabilidad de algunas empresas depende de un ajuste técnico riguroso. “La única manera que podemos estabilizar la economía boliviana es reducir el gasto público, apuntando obviamente a las empresas estatales, pero también a la subvención de los carburantes”, concluyó, subrayando que la búsqueda de alianzas estratégicas es el único camino viable en el próximo quinquenio.
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