El presidente del Colegio de Economistas de Tarija, Fernando Romero, advirtió este martes que Bolivia no atraviesa una hambruna como tal, pero sí enfrenta una creciente inseguridad alimentaria. Afirmó que, aunque informes internacionales fueron malinterpretados, la situación interna requiere atención urgente ante la falta de carburantes y el debilitamiento del poder adquisitivo.
“No estamos en hambruna, pero sí estamos en riesgo de no tener una seguridad alimentaria propicia para la población boliviana”, aseguró Romero, en alusión a recientes reportes difundidos por organismos internacionales. Precisó que la oficina de Naciones Unidas en Bolivia ya aclaró que el país no figura entre los casos críticos, como Palestina o Haití, pero que eso no significa que se deba “sentar de brazos cruzados”.
Romero explicó que la escasez de carburantes impacta directamente en la producción y distribución de alimentos. “Si no hay diésel para la cosecha y siembra en el sector agropecuario, no hay alimentos. Y si hay, son más costosos”, sostuvo. A esto se suma la inflación, que según el economista está “corroyendo los ingresos de las familias”, dificultando el acceso a una alimentación adecuada.
“Cada vez las personas están comiendo menos y de manera menos constructiva”, lamentó. Afirmó que esto tiene consecuencias directas en el rendimiento escolar de niños y jóvenes, así como en la salud de personas mayores. “En vez de alimentarse bien, solamente van a llenar el estómago. Comerán más pan, pero no van a tener los nutrientes necesarios”, subrayó.
El economista considera que garantizar la seguridad alimentaria será una “tarea titánica” para el próximo gobierno, que deberá asegurar el abastecimiento de carburantes y divisas para activar el ciclo económico y productivo.
Criptomonedas como alternativa, no como solución
En cuanto al creciente uso de criptomonedas en el país, Romero señaló que esta práctica se está expandiendo en algunos sectores ante la escasez de dólares, principalmente mediante el uso de USDT, una moneda digital que mantiene paridad con el dólar estadounidense.
Sin embargo, advirtió que no se trata de una solución estructural. “Está aliviando a determinadas empresas y familias que tienen las posibilidades, pero gran parte de la población ni siquiera conoce qué son las criptomonedas, y mucho menos las usa”, declaró.
El presidente del Colegio de Economistas recordó que el Banco Central de Bolivia (BCB) habría intervenido en el mercado de criptomonedas “para importar carburantes”, pero se retiró al observar una mayor devaluación del boliviano. “En alguna ocasión ha llegado hasta más de 20 bolivianos”, dijo.
Asimismo, alertó sobre los riesgos de fraude y la falta de regulación. “Hoy puedes ser millonario y al otro día puedes venirte a la quiebra. Además, sin una normativa específica, se puede prestar al lavado de dinero, al narcotráfico o al financiamiento del terrorismo”, advirtió, mencionando también las observaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que incluyó a Bolivia en su lista gris.
Romero planteó que el nuevo gobierno debería encarar una regulación específica para este tipo de transacciones. “Sería importante que exista una ley propicia para el uso de las criptomonedas”, indicó.
Perspectiva económica
En su análisis final, Fernando Romero proyectó que si no se toman decisiones estructurales, como una eventual devaluación, la reestructuración del sector hidrocarburífero o el ajuste de subvenciones, la situación económica podría agravarse.
“Yo creo que el punto de quiebre van a ser las elecciones”, opinó, señalando que las medidas que tome el próximo gobierno, ya sea de izquierda o derecha, definirán el rumbo de la economía boliviana y su capacidad para garantizar la seguridad alimentaria y el acceso a divisas.
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