Ahoradigital – La Junta de Padres de Familia de Tarija cuestionó la suspensión del transporte público que afecta al departamento y que, según la dirigencia, se extendería hasta este viernes, debido a la falta de circulación de micros y taxis trufis.
El presidente de la organización, Franklin Arancibia, expresó su preocupación por la decisión del sector transportista y señaló que la paralización afecta especialmente a las familias que dependen diariamente del servicio para trasladarse.
“Preocupa esta situación, el transporte desde el día domingo que no tiene sus unidades trabajando”, manifestó Arancibia, en declaraciones recogidas por La Voz de Tarija.
El dirigente cuestionó que los transportistas hayan decidido mantener sus vehículos replegados durante varios días, tomando en cuenta que también existen trabajadores y familias que dependen de los ingresos generados diariamente.
“Indican que se les está quitando el pan de la boca, pero cada día que no trabajan es no llevar el pan de cada día a sus familias”, afirmó.
Arancibia también puso el foco en las personas que viven de sus ingresos diarios y que deben continuar trasladándose pese a la falta de transporte público.
“¿Y qué hay de las personas que viven del día a día?”, cuestionó.
La suspensión del servicio genera además dificultades para la comunidad educativa, debido a que estudiantes y padres necesitan transporte para acudir a las unidades educativas y desarrollar sus actividades con normalidad.
“Esto es un atentado a la educación y a la comunidad estudiantil de Tarija”, sostuvo el presidente de la Junta de Padres de Familia.
Mientras tanto, el sector del transporte mantiene sus reclamos por el incremento del precio del diésel. En Tarija, los transportistas anunciaron que se sumarán al paro nacional de 24 horas convocado para el lunes y advirtieron que podrían radicalizar sus medidas si el Gobierno no atiende su demanda de abrogación del Decreto Supremo 5716.
El conflicto también mantiene al transporte urbano con sus unidades replegadas. El Sindicato de Micros La Tablada informó que continuará sin operar mientras espera soluciones de las autoridades municipales y recordó que alrededor del 80% de sus unidades funcionan con diésel.
El municipio, por su parte, mantiene congeladas las tarifas y prepara un estudio para determinar el impacto real del incremento del combustible sobre la estructura de costos del transporte público.
El escenario deja a Tarija ante un doble problema: el reclamo de los transportistas por el aumento de sus costos y las dificultades que enfrenta la población por la falta de un servicio regular de transporte.
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