AHORADIGITAL.- El director del colegio Nacional Eustaquio Méndez, Jesús Cáceres, expresó preocupación por el creciente número de estudiantes que llegan al final del año con bajo rendimiento, situación que atribuye principalmente al escaso acompañamiento familiar explicando que muchos padres recién buscan diálogo cuando sus hijos están en riesgo de no pasar de curso, recordando que la Ley 070 generó, en sus primeras etapas, la idea equivocada de que la retención no se aplicaba. A su criterio, ese mensaje se trasladó a los niveles superiores y contribuyó a la falta de responsabilidad.
Frente a este panorama, el colegio implementó una estrategia denominada “terapia intensiva escolar”, dirigida a estudiantes con alta probabilidad de reprobación según su desempeño hasta el segundo trimestre. Cáceres explicó que este sistema implica convocar a los padres y organizar sesiones de acompañamiento directo con los docentes durante todo el trimestre, con la obligación de presentar tareas y realizar seguimiento constante y aseguró que cuando la familia se involucra, las posibilidades de que el estudiante repruebe disminuyen drásticamente. Actualmente, solo un alumno de sexto de secundaria no logró aprobar, y según el director, lo hizo con la conciencia de que tuvo oportunidades suficientes.
El director también informó que, según la reprogramación del calendario escolar, las clases concluirán el 5 de diciembre y las promociones se realizarán entre el 9 y el 13 de ese mes sosteniendo que el rendimiento en el establecimiento fue regular, aunque destacó que Tarija se encuentra entre los departamentos con calidad educativa aceptable. No obstante, insiste en que la Ley 070 requiere cambios urgentes, pues —según dijo— ha generado problemas y “bajado la calidad educativa”, por lo que espera que el próximo gobierno encare una reforma profunda.
Sobre las denuncias de algunos padres que ofrecen pintar colegios o hacer trabajos menores a cambio de “ayuda” para estudiantes en riesgo, Cáceres rechazó esta práctica y remarcó que la responsabilidad no puede aparecer solo al final del año: “Si se aplaza el estudiante, se aplaza también el padre de familia porque no ha hecho lo que debería hacer”, señaló, cuestionando la presión de ciertos tutores que incluso exigen informes al director. Aseguró que el verdadero compromiso debe manifestarse durante todo el proceso educativo.
Cáceres también alertó sobre los efectos del uso excesivo del celular y las redes sociales, que —según afirmó— están sustituyendo el rol de los padres y generando impactos graves en la salud mental de los adolescentes explicando que psicólogos ingresaron recientemente al colegio para aplicar encuestas sobre depresión y ansiedad, y que varios estudiantes ya están medicados, lo que para él, esta problemática es inédita y se ha agravado por la influencia constante de dispositivos y Wi-Fi en la vida de los jóvenes.
Finalmente, el director lamentó las limitaciones legales para actuar frente a casos de sustancias controladas u otros riesgos dentro de la comunidad educativa, ya que una denuncia infundada puede derivar en procesos contra los docentes y considera necesario reformar también los procedimientos de reprobación, pues actualmente se exigen pruebas excesivas asegurando que el Ministerio de Educación ya introdujo algunos cambios, pero espera que se modifiquen normas que dificultan el trabajo de los maestros y concluyó expresando su expectativa de que esta situación mejore pronto.
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