AHORADIGITAL.- El alcalde de Tarija, Johnny Torres, calificó el cambio al sistema de dólar flexible como una medida de ajuste económico dura pero totalmente necesaria, explicando que el nuevo modelo sincerará la economía del país, aunque advirtió que provocará una subida inmediata en los precios de los productos porque Bolivia depende mucho de las compras al extranjero.
Al pasar de un dólar barato a uno con un valor real más alto, el comercio local tendrá que pagar más por traer mercadería, lo que empujará los precios hacia arriba. A pesar de este golpe al bolsillo familiar, la autoridad respaldó la medida asegurando que el país ya no podía seguir sosteniendo un escenario financiero de mentira.
Para el alcalde tarijeño, la crisis actual es culpa de los engaños económicos creados por los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), cuestionando que, mientras en las calles el dólar real ya costaba caro, el Banco Central de Bolivia y el Ministerio de Economía obligaban a mantener congelada la tarifa oficial. La autoridad detalló que esa diferencia de precio en el dólar y el costo de mantener barata la gasolina y el diésel (subvenciones) no eran gratis; al final, ese gasto extra lo terminó pagando el Tesoro General de la Nación con los recursos de los 11 millones de bolivianos.
En el plano local, la pérdida de valor del boliviano frente al dólar ya afecta los planes de la alcaldía debido al encarecimiento de los combustibles y los materiales de construcción. Por ejemplo, la bolsa de cemento duplicó su precio al subir de 40 a 80 o 90 bolivianos, y el fierro importado también subió, elevando los presupuestos de puentes y carreteras.
Además, el presupuesto municipal para combustibles quedó desactualizado: la comuna calculaba el gasto con las tarifas subvencionadas antiguas, pero con la cotización actual el costo para operar la maquinaria prácticamente se triplicó. A esto se suma la subida del salario mínimo de 2.800 a 3.300 bolivianos, lo que genera un fuerte peso económico en las planillas y los pagos de seguridad social.
A pesar de estos problemas en el día a día, Torres aclaró que el dólar flexible no perjudicará el pago de las deudas del municipio porque los préstamos vigentes están fijados en bolivianos y no en dólares, explicando que, al contrario, quienes deben dinero en moneda nacional se benefician en parte porque esa deuda se congela mientras el boliviano pierde valor frente a la divisa norteamericana.
El alcalde puso como ejemplo los puentes de la segunda circunvalación, una obra que costó 75 millones de bolivianos (50 millones de un préstamo bancario y 25 millones de fondos propios). Con el alza actual de materiales, ninguna constructora podría hacer esos puentes hoy con ese presupuesto, demostrando que comprar antes la maquinaria y el asfalto protegió el dinero de la ciudad.
Finalmente, Torres aseguró que cambiar el sistema del dólar no alcanzará por sí solo para sanar la economía de Bolivia si no se aumenta la producción y las exportaciones del país, citando una famosa frase del expresidente Víctor Paz Estenssoro, «o exportar o morir», recordó que el gran problema nacional es que el Estado gasta mucho más dinero del que recibe, tal como una familia que gana 4.500 bolivianos pero gasta 7.000 al mes.
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