¿Cuáles son los fines de las movilizaciones, marchas y bloqueos que han azotado al país en los últimos días? Para el politólogo, Franklin Pareja, esta dinámica responde a demandas que se enmarcan en “un poco de todo” y se trata de un momento en el que convergen intereses genuinos, instrumentalizados y de desestabilización, mientras el Gobierno se ve acorralado.
La última semana, la agenda nacional estuvo marcada por protestas y movilizaciones de maestros, campesinos, transportistas y otros grupos radicales cohesionados por la Central Obrera Boliviana (COB), que exigen la renuncia de Rodrigo Paz, a seis meses de haber asumido sus funciones.
Consultado sobre esta situación, Pareja explicó a Correo del Sur Radio, que históricamente el mes de mayo se constituyó en un periodo donde se establecen “medidas sociales y mejoras para sectores”; sin embargo, esta gestión se rompió con ese ciclo dada la insolvencia del país.
El rechazo del incremento salarial, así como la aplicación de medidas económicas, provocó el malestar de sectores anteriormente beneficiados por los gobiernos de turno, por lo que su desagrado se traduce en calles y carreteras bloqueadas, marchas, conflicto y un escenario de incertidumbre.
La situación –en criterio de Pareja– podía ser paliada con la credibilidad y transparencia del Ejecutivo nacional, características que se vieron mermadas por hechos que mancharon la gestión, como la polémica por la gasolina desestabilizada y el caso de las 32 maletas que aún no se esclareció. “Es un capital que para momentos de tensión debe estar impoluto, libre de mancha”, remarcó
Como muchos otros analistas, coincide en la implicancia de Evo Morales en esta situación y lo describe como un “actor desestabilizador” que busca escapar de la situación legal que lo persigue. El expresidente estaría detrás de las organizaciones sindicales que, pese a no ser representativas de la población en general, poseen un alto nivel de organización y cohesión, además de ser altamente autoritarias en su funcionamiento con las bases.
En este contexto, las dudas sobre la efectividad del Gobierno se hacen más presentes, lo que el mandatario y sus colaboradores deberían revertir por medio de una política comunicacional, por ahora escasa.
Fuente: Correo del Sur






