Ahoradigital.- La previsión del Gobierno de que el Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia caerá entre 0,7% y 1% durante este año no es solo un dato para economistas. Detrás de esa cifra existen efectos que pueden sentirse en la vida cotidiana de miles de familias, desde las oportunidades de empleo hasta el costo de los productos y la inversión.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, atribuyó la contracción económica al impacto de los bloqueos registrados durante mayo y junio. Sin embargo, la disminución del crecimiento puede tener consecuencias que van más allá de las estadísticas.
Menos empleo
Cuando la economía se contrae, las empresas suelen vender menos, producir menos e invertir con mayor cautela.
En ese escenario, es común que disminuyan las contrataciones, se congelen nuevas inversiones o incluso se reduzca personal en algunos sectores.
Aunque una caída del PIB no significa automáticamente un aumento del desempleo, sí incrementa el riesgo de que el mercado laboral se debilite.
Menor consumo
Si las familias tienen menos ingresos o incertidumbre sobre su situación económica, tienden a gastar menos.
Eso afecta especialmente a pequeños negocios, restaurantes, comercios y emprendimientos que dependen del consumo diario de la población.
Presión sobre los precios
La contracción económica coincide con un contexto de aumento del dólar oficial y dificultades para acceder a divisas.
Si los productos importados o aquellos que utilizan insumos del exterior se encarecen, algunos comerciantes podrían trasladar esos mayores costos al consumidor final.
Menos recursos para inversión pública
Una economía que produce menos también puede generar una menor recaudación tributaria.
Eso reduce el margen del Estado para financiar obras, programas sociales o proyectos de infraestructura, especialmente si debe destinar mayores recursos al pago de deuda o al sostenimiento de otros gastos.
Mayor cautela para invertir
La incertidumbre económica suele hacer que empresas nacionales y extranjeras posterguen decisiones de inversión hasta tener un panorama más claro.
Esto puede retrasar la apertura de nuevos negocios y la generación de empleo.
¿Significa que el país está en crisis?
No necesariamente.
Una caída del PIB durante un año indica una contracción de la actividad económica, pero no implica por sí sola un colapso económico.
Su impacto dependerá de factores como la duración del decrecimiento, la recuperación del abastecimiento de combustibles, la estabilidad cambiaria, el ingreso de financiamiento externo y la confianza de consumidores e inversionistas.
¿Qué esperan las autoridades?
El Gobierno sostiene que la economía podrá estabilizarse con las medidas implementadas en los últimos meses, entre ellas la flexibilización cambiaria, la obtención de financiamiento internacional y acciones orientadas a fortalecer las reservas internacionales.
Sin embargo, economistas coinciden en que la recuperación dependerá también de que disminuyan los conflictos sociales, se restablezca plenamente la actividad productiva y se recupere la confianza en la economía.
Fuente: Ahoradigital





