Hace un año la vida de estas dos familias cambió por completo; Víctor Hugo Quispe y Víctor Hugo Tavera, exgerentes de las agencias de Batallas y Achacachi del Banco Unión, respectivamente, fueron detenidos acusados de ser parte del millonario desfalco de Juan Franz Pari. Hoy se sienten en el abandono en la cárcel de San Pedro de La Paz.
“Al principio queríamos que la justicia haga su trabajo, pero no pasa nada, un año es el colmo, hemos callado bastante, hemos esperado mucho tiempo. Ya estamos cansados”, denunció Noemí Paredes, esposa de Quispe, quien hace un año fue convocado a declarar, pero en la Fiscalía ya estaba lista su imputación por favorecimiento al enriquecimiento ilícito y asociación delictuosa.
En su caso, desde octubre hasta ayer fueron suspendidas unas 20 audiencias de cesación a la detención preventiva que presentó la defensa. Algunas veces, fueron reprogramadas pero éstas también se suspendieron.
Paredes aseguró que la denuncia por retardación de la exsubgerente de Operaciones del banco, Marihela Valdés, le animó para denunciar que son varios los acusados que siguen presos sin que la Fiscalía haya demostrado que son culpables. “Los han metido a la cárcel y se han olvidado de ellos. Tenían que entregar cabezas”, afirmó.

Nelson Tavera, padre de Víctor Hugo Tavera.
Víctor Hugo Tavera está en la misma situación, con la diferencia de que está enfermo del corazón. Su padre, Nelson Tavera, afirmó que su hijo no tenía ninguna relación laboral con Pari, pero que aún así fue detenido.
“Estamos completamente indefensos, no tenemos ni quién nos ayude. La justicia es buena, pero los administradores cometen errores”, denunció Tavera, quien desde que encerraron a su hijo tuvo que someterse a sesiones de psiquiatría por la depresión en la que se encuentra.
“Los han tildado de todo, es una cosa desesperante, mis nervios me están destrozando. Ya no puedo trabajar”, lamentó.
El papá de Tavera informó que los investigadores propusieron a su hijo que se someta a un juicio abreviado, aunque aún no terminó la investigación preliminar.
Los detenidos tienen 37 años, Quispe tiene dos hijos, uno de cuatro y una bebé de un año y medio, quienes lo visitan una vez por semana; Tavera espera siempre a su esposa y a sus padres. “Queremos su libertad”, dijo Paredes.
Página Siete / Daniela Romero L. / La Paz









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