El boliviano pierde terreno frente al sol peruano en Desaguadero y la situación ya golpea directamente al comercio, al empleo y a las actividades económicas de quienes viven y trabajan en la frontera con Perú.
La situación se agravó desde la aplicación del tipo de cambio flexible del dólar, vigente desde el 29 de junio de 2026. En la zona fronteriza, comerciantes peruanos dejaron de aceptar bolivianos y ahora exigen pagos en soles, mientras los comerciantes bolivianos aseguran que comprar mercadería en Perú se volvió cada vez más difícil.
“Sube el cambio, luego baja. No hay venta siempre”, relató una comerciante, reflejando la caída del movimiento en las ferias de Desaguadero, donde actualmente hay más vendedores que compradores.
La pérdida de poder adquisitivo también está afectando a quienes dependen del movimiento comercial para trabajar. Los conductores de bicicarros y otros transportistas aseguran que tienen menos clientes debido a la reducción del flujo de mercadería.
El problema también está teniendo otro efecto: el incremento del denominado contrabando a la inversa. Unitel reportó que en el lado peruano incluso se comercializan garrafas de gas bolivianas y que algunos productos que antes eran vendidos de manera clandestina ahora circulan con mayor facilidad.
El analista Jaime Dunn explicó que la pérdida de valor del boliviano no comenzó con el nuevo régimen cambiario, sino que se venía acumulando desde hace más de dos años. A su criterio, el tipo de cambio sostenido artificialmente durante ese periodo terminó ocultando la debilidad de la moneda.
La situación preocupa especialmente por su impacto sobre el poder adquisitivo. El analista económico Jaime Bravo señaló que las variaciones del tipo de cambio terminan influyendo directamente en los precios y en la inflación.
Mientras tanto, el dólar oficial continúa marcando nuevos máximos. Para el 4 de septiembre, el Banco Central de Bolivia fijó la cotización en Bs 12,45 por dólar, el nivel más alto desde la implementación del régimen flexible.
Desde el Gobierno, el ministro de Economía, Christian Morales, calificó el escenario como la “nueva realidad” que debe ser aceptada, mientras el presidente del Banco Central, David Espinoza, aseguró que el tipo de cambio está controlado y negó que exista una devaluación.
Desaguadero vuelve así a convertirse en un termómetro de la economía boliviana: lo que hoy ocurre en la frontera —menos comercio, menor actividad y una moneda que pierde aceptación frente al sol peruano— puede anticipar los efectos que el deterioro del poder adquisitivo genere en otras regiones del país.
Ahoradigital






