Por Fernando Romero, economista
Durante los primeros seis meses del gobierno de Rodrigo Paz, Bolivia mostró una estabilización parcial respecto a la crisis heredada, pero sin lograr todavía una recuperación económica sostenible. El gobierno enfrentó una economía con déficit fiscal cercano al 10% del PIB, reservas internacionales alrededor de $us 3.700 millones, inflación elevada y fuerte escasez de dólares. Entre los aspectos positivos destacan una mayor apertura internacional, sinceramiento económico y el inicio de debates estructurales sobre autonomías, pacto fiscal y reforma estatal. Sin embargo, persisten problemas críticos como la presión cambiaria, caída de producción hidrocarburífera, alta dependencia de importación de combustibles y deterioro del poder adquisitivo de la población.
Las propuestas del modelo 50/50 y el paquete de leyes económicas buscan modificar el modelo económico centralista vigente y fortalecer la inversión privada y regional. El modelo 50/50 puede mejorar autonomía financiera y eficiencia regional, pero también implica riesgos fiscales para el Gobierno central y posibles desigualdades entre departamentos. Por su parte, las reformas económicas y parciales a la CPE representan una señal de modernización e intento de atraer inversiones en hidrocarburos, minería, energía y producción; sin embargo, enfrentan alta resistencia sindical, política y social. Además, sus resultados económicos no serían inmediatos debido a la profundidad de la crisis estructural boliviana.
Los principales riesgos del gobierno son una profundización simultánea de la crisis fiscal, cambiaria y energética, además de conflictos sociales derivados de inflación, subsidios y ajustes económicos. Bolivia necesita urgentemente recuperar divisas, aumentar exportaciones y reconstruir el sector hidrocarburífero para estabilizar sus finanzas públicas. Para ello, será clave aplicar un ajuste fiscal gradual y técnicamente creíble, fortalecer la independencia del Banco Central, atraer inversión privada y construir un gran acuerdo económico y social nacional. El principal desafío de Rodrigo Paz será equilibrar estabilización económica, gobernabilidad política y protección social hasta finales de 2026.
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Por Fernando Romero, economista y actual Secretario de Economía y Finanzas de la Gobernación de Tarija





