Ahoradigital /La Paz. La intensificación del conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a sacudir los mercados internacionales. En las últimas horas, el precio del petróleo registró un fuerte incremento debido al temor de que la guerra afecte el suministro mundial de crudo, especialmente por el riesgo de interrupciones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de hidrocarburos.
El crudo Brent, referencia para gran parte del mercado internacional, llegó a cotizar por encima de los 91 dólares por barril, mientras que el petróleo West Texas Intermediate (WTI) alcanzó alrededor de 85 dólares, con alzas superiores al 2% en una sola jornada. Los mercados reaccionaron a los nuevos ataques militares y a las amenazas contra el transporte marítimo en Oriente Medio.
Los analistas advierten que, mientras persista la incertidumbre en la región, el precio del petróleo podría mantenerse elevado. Aunque existen gestiones diplomáticas para alcanzar un alto al fuego temporal, los inversionistas continúan atentos a cualquier incidente que pueda comprometer el flujo de petróleo desde el Golfo Pérsico.
¿Cómo afecta esto a Bolivia?
Si bien Bolivia es un país productor de hidrocarburos, también depende de la importación de diésel y gasolina para abastecer el mercado interno. Un incremento sostenido en el precio internacional del petróleo encarece esas compras y eleva el costo del subsidio que financia el Estado para mantener estables los precios de los combustibles.
Este escenario cobra mayor relevancia en un contexto en el que Bolivia enfrenta una menor disponibilidad de divisas y un tipo de cambio más alto que el registrado meses atrás. Un petróleo más caro implica que el país necesitará más dólares para importar combustibles, aumentando la presión sobre las reservas internacionales y las finanzas públicas.
Además del impacto fiscal, un alza prolongada del petróleo podría traducirse en mayores costos para el transporte, la producción agrícola, la industria y la distribución de alimentos. Aunque los precios de la gasolina y el diésel continúan subvencionados, el incremento de los costos internacionales puede terminar afectando indirectamente a la economía mediante mayores gastos logísticos y presiones inflacionarias.
Economistas coinciden en que el comportamiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán será determinante para la evolución del mercado energético en las próximas semanas. Si las tensiones disminuyen y prosperan las negociaciones de paz, el precio del petróleo podría moderarse. Sin embargo, si la confrontación se intensifica o se producen nuevas interrupciones en el suministro, no se descartan nuevos incrementos en el valor del barril.
Fuente: Ahoradigital






