Ahoradigital – El precio del diésel en Bolivia dejará de estar congelado y comenzará a ajustarse de acuerdo con el comportamiento del mercado internacional, como parte del nuevo esquema establecido por el Gobierno tras la eliminación de la subvención.
El Decreto Supremo 5716 fijó inicialmente el litro de diésel en Bs 17,95, incluido el IVA, y estableció un mecanismo basado en el Precio de Paridad de Importación, que toma en cuenta el costo internacional del combustible y otros componentes vinculados a su importación y comercialización.
El nuevo sistema considera variables como el precio internacional del diésel, transporte, almacenamiento, costos financieros, tributos aduaneros y otros gastos asociados al abastecimiento del carburante. El cálculo se realiza tomando además como referencia el tipo de cambio oficial.
¿Subirá o bajará todos los días?
No necesariamente.
Aunque la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) realizará un cálculo diario del precio referencial en días hábiles, el decreto establece una banda de variación de ±5%. Mientras el cambio se mantenga dentro de ese margen, el precio referencial vigente no se modifica.
En cambio, si la variación del mercado internacional supera el 5%, se activará el mecanismo de ajuste correspondiente, tanto hacia arriba como hacia abajo.
Esto significa que el precio de Bs 17,95 es el valor inicial del nuevo esquema, pero no necesariamente será el precio que permanezca vigente en el futuro.
El presidente Rodrigo Paz explicó que, si el precio internacional del combustible disminuye, el valor del diésel en Bolivia también podrá bajar.
Un cambio frente al antiguo subsidio
La modificación representa un cambio importante respecto al anterior sistema, en el que el diésel se comercializaba a un precio subsidiado de Bs 9,80 por litro para consumidores minoristas.
El Gobierno sostiene que el nuevo mecanismo permitirá que el precio interno refleje de manera más cercana el costo real de abastecimiento y reduzca los incentivos para el contrabando y la reventa ilegal.
La medida, sin embargo, ya genera rechazo entre sectores como el transporte, que advierten sobre el impacto que tendrá el nuevo costo del combustible en sus operaciones y en las tarifas.
Así, el diésel entra en una nueva etapa: ya no tendrá un precio fijo determinado al margen del mercado internacional, sino un valor que podrá subir o bajar según el comportamiento de los costos externos.
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