Ahoradigital – El denominado caso “maderas” vuelve a generar cuestionamientos después de que dos especialistas estadounidenses contratados por empresas bolivianas presentaran informes que ponen en duda parte de la evidencia utilizada por autoridades chilenas para sostener que cargamentos de madera exportados desde Bolivia estaban impregnados con sustancias ilícitas.
Los informes fueron elaborados por James Craig Kuykendall, exagente de la DEA y exsubdirector regional para la región Andina, y Scott Richard Oulton, especialista en química forense y exjefe de laboratorio de la DEA. Ambos revisaron antecedentes del proceso y señalaron inconsistencias entre distintas pruebas realizadas a la madera.
Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con el dispositivo MX908, utilizado para realizar detecciones preliminares en terreno. Los expertos observaron diferencias entre esos resultados, la ausencia de determinados resultados positivos en las pruebas de campo y los análisis posteriores efectuados por el Instituto de Salud Pública (ISP) de Chile.
Kuykendall sostuvo en su declaración jurada que, a partir de la documentación que revisó, existen inconsistencias que impiden respaldar las acusaciones formuladas por la Fiscalía de Arica con el nivel de certeza necesario.
Por su parte, Oulton recomendó que la madera retenida sea sometida a pruebas independientes, validadas y cuantitativas, realizadas por un laboratorio calificado y bajo una metodología de muestreo documentada.
La propuesta contempla analizar por separado muestras de la superficie exterior y del interior de la madera, con el objetivo de establecer de manera verificable si existe presencia de sustancias narcóticas y, en caso de existir, determinar su cantidad y características.
El especialista también cuestionó la posibilidad de determinar, con los antecedentes disponibles, el volumen o alcance de una eventual impregnación de droga. Según su informe, la documentación revisada no permitiría establecer de manera responsable ni siquiera la presencia confiable de contenido narcótico en la madera.
Otro de los elementos analizados corresponde a las características físicas de algunas de las especies de madera involucradas. Oulton sostuvo que determinadas variedades presentan una estructura que dificultaría una impregnación volumétrica de grandes cantidades de sustancias, aunque esta conclusión forma parte del peritaje presentado por la defensa y deberá ser contrastada dentro del proceso correspondiente.
El caso se originó en junio, cuando autoridades chilenas informaron sobre la incautación de cargamentos de madera boliviana en puertos de Arica, Valparaíso y San Antonio, bajo la sospecha de que estaban impregnados con cocaína y ketamina. El proceso involucra a varias empresas exportadoras bolivianas.
Los nuevos informes fueron incorporados a causas abiertas en Chile y forman parte de la estrategia de defensa de las empresas involucradas. Por ahora, no constituyen una resolución judicial que descarte las acusaciones ni reemplazan los peritajes oficiales realizados durante la investigación.
Mientras tanto, los empresarios afectados buscan que la madera retenida sea sometida a nuevos análisis y que se esclarezca técnicamente el contenido de los cargamentos antes de que se adopte una decisión definitiva sobre su destino.
El caso permanece, por tanto, abierto, con dos posiciones técnicas que deberán ser contrastadas dentro de las investigaciones judiciales chilenas.
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