Ahoradigital – El empresario y político Samuel Doria Medina calificó de “fracaso gubernamental” el incremento del precio del pan de batalla en La Paz, donde el producto pasó de costar Bs 0,80 a Bs 1 por unidad, tras una decisión asumida por los panificadores ante el aumento de sus costos de producción.
A través de una publicación en redes sociales, Doria Medina cuestionó la gestión del Gobierno y sostuvo que las autoridades no lograron alcanzar un acuerdo con el sector para evitar el incremento.
“El pan subió de nuevo, esta vez a un peso. Este es un fracaso gubernamental muy serio”, manifestó.
Advierte impacto en las familias
El empresario señaló que el aumento afecta principalmente a las familias de menores ingresos de la región occidental del país, debido a que el pan es un alimento de consumo cotidiano y su encarecimiento reduce la capacidad de compra de los hogares.
Doria Medina advirtió que algunas familias podrían verse obligadas a disminuir su consumo de pan y alertó sobre las consecuencias que esto tendría, especialmente para los niños y las personas que tienen dificultades para cubrir sus necesidades alimentarias.
Asimismo, cuestionó que las autoridades no hayan conseguido una solución mediante el diálogo con los panificadores.
“Las autoridades debían negociar con los panaderos para evitar esta subida; en cambio se pelearon con ellos por razones burocráticas”, afirmó.
Panificadores justifican el incremento
La decisión de elevar el precio fue asumida el jueves 22 de octubre por los panificadores de La Paz y las provincias del departamento. El sector argumentó que el encarecimiento de los insumos y del transporte hace difícil mantener el precio anterior.
El dirigente panificador Fernando Chambi informó que el nuevo precio transitorio será de Bs 1 por unidad para el pan de batalla de 60 gramos. También señaló que los costos de producción son mayores en las provincias.
El incremento se produce mientras el Gobierno y el sector panificador mantienen diferencias sobre las medidas necesarias para contener los costos y preservar el acceso de la población a este alimento básico.
La controversia vuelve a poner en el centro del debate el impacto del encarecimiento de los insumos y los combustibles sobre el costo de vida, así como la capacidad de las autoridades para alcanzar acuerdos que eviten que las familias absorban nuevos aumentos.
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