La Confederación Nacional de Panificadores Artesanos de Bolivia (Conapabol) informó que la falta de diésel y los bloqueos de carreteras afectaron la normal distribución de harina por parte de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa).
“Tenemos un desfase en la entrega de harina que se está subsanando estos días. Por el tema de los bloqueos, no ha llegado la suficiente cantidad de harina, entonces algunos panaderos de nuestro sector han dejado de trabajar”, afirmó Rubén Ríos, secretario ejecutivo de la Conapabol.
De acuerdo con el dirigente, el retraso en la mayoría de departamentos es de una semana, pero en La Paz el desfase es de más de 10 días lo que afectó la normal elaboración del pan de batalla los últimos días.
Sin embargo, destacó que a partir de este lunes se están entregando los insumos correspondientes, aunque señaló que la provisión de manteca es otro de los problemas que atraviesa el sector.
Según Ríos, este lunes Emapa inició la entrega de 7.000 quintales de harina para los panificadores afiliados en La Paz y en la ciudad de El Alto. No obstante, Ríos espera mayores cantidades para garantizar la normal elaboración del pan de batalla.
“Ojalá que incrementen la cantidad por día, que llegue a unos 10.000 quintales por día para que llegue a los hornos y tengamos el pan para todos los paceños”, sostuvo el dirigente.
El ejecutivo de la Conapabol negó que los afiliados a su sector estén incrementando el precio del pan o vendiéndolo con menor peso. Indicó que hay panaderías que son independientes, que no reciben la harina subvencionada, que decidieron ofertar el pan de batalla a Bs 0,70.
Sin embargo, los afiliados a su confederación garantizan la venta de la unidad a Bs 0,50 y a un peso justo para la población.
“Todos los días me están mandando videos de que están elaborando el pan y cubriendo todo ese sector del Cementerio, Garita, Alto Tejar. Todo el distrito Max Paredes”, indicó Ríos.
No obstante, el dirigente reconoció que se observó en los últimos días una reducción en el tamaño del pan, pero atribuyó este hecho a la “calidad” de la harina y no a una responsabilidad directa de los panificadores.
La Razón









