Bolivia podría enfrentar el próximo año una nueva presión sobre su abastecimiento energético. El presidente de YPFB, Sebastián Daroca, reconoció que existe la posibilidad de que el país tenga que importar Gas Licuado de Petróleo (GLP) para cubrir la demanda del mercado interno.
“Obviamente este año no vemos la necesidad de importar, pero posiblemente el próximo año, en función de estas evaluaciones, lo tendremos que hacer”, afirmó Daroca durante una entrevista con ERBOL.
La advertencia está relacionada con la disminución de la producción de gas natural, debido a que el GLP es obtenido principalmente como un subproducto de ese proceso. A esto se suma el contrabando, favorecido por el precio subsidiado que mantiene la garrafa de GLP en el mercado boliviano.
La posibilidad de recurrir a importaciones ya había sido señalada durante este año por especialistas de la Fundación Jubileo, quienes advirtieron que la reducción de la producción de gas podía llevar al país a depender de GLP comprado en el exterior.
El escenario también plantea un desafío económico para el Estado. Una eventual importación implicaría adquirir el producto a precios internacionales mientras el GLP continúa comercializándose internamente a un precio subsidiado, aumentando la presión sobre las finanzas públicas.
La situación marca un nuevo cambio en el panorama energético boliviano: de ser un país productor y exportador de hidrocarburos, Bolivia avanza hacia una mayor dependencia de productos energéticos importados.
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