No sólo el contrabando golpea a los productores e importadores legales de bebidas alcohólicas, sino que ahora también se falsifican y clonan etiquetas e incluso los registros del Senasag y los timbres aduaneros.
La Cámara Nacional de Bebidas se encuentra preocupada por la competencia desleal provocada por la proliferación de bebidas que ingresan ilegalmente al país o que se adulteran y comercializan sin control.

La directora de la Cámara, Karina Herbas, explica que a partir de las denuncias de las empresas afiliadas a la entidad se ha podido descubrir no sólo la circulación de bebidas de contrabando, sino productos con etiquetas clonadas de marcas conocidas como por ejemplo Cuba Libre.
La imitación de este producto tiene el mismo envase, la etiqueta con los colores tradicionales azul y rojo e incluye el registro del Senasag.
A simple vista el comprador no podría dudar, más aún si tiene el registro, pero éste corresponde a la etiqueta autorizada para el producto original y que fue duplicada.
Lo que ocurre, según Herbas, es que en el mercado se ha generado un mercado de etiquetas clonadas que se reproducen en diferentes imprentas a pedido de quienes se dedican a comercializar bebidas ilegales.
De esa manera un mismo registro sanitario y el número aprobado por el Senasag aparece en los envases de Cuba Libre ilegal, pero también en otras marcas como por ejemplo Barderó y la popular bebida San Mateo.

Este producto incluso ha sido imitado y reproducido con una etiqueta falsificada en imprentas y el contenido, adulterado.
En el mercado también se pueden encontrar bebidas similares al Cuba Libre, con el nombre de Cubata Libre o Cubay Libre.
Herbas advierte que circulan bebidas hasta con los timbres aduaneros falsificados para ser comercializados como un producto legal y también son responsables las imprentas.
Las afiliadas a la Cámara incluso han detectado la entrega de facturas falsas entregadas por comerciantes ilegales.
Johnnie Walker es uno de los whiskys de Escocia más vendidos en el mundo y en Bolivia es importado por Opal Ltda.
De acuerdo con Herbas, sus fabricantes vienen implementando medidas de seguridad de forma permanente y, por ejemplo, han creado un timbre con código QR que permite al consumidor verificar la base de datos en Escocia donde se almacena la información del producto. Ahí se puede verificar si es etiqueta roja o negra y si ha sido enviado a Bolivia. “La empresa estaba contenta con esta medida de seguridad, pero ya fue plagiada y hay etiquetas incluso con el código QR”, sostiene Herbas.

El Senagag tiene habilitado el módulo Gran Paititi donde se puede verificar el registro, pero no se llega a mostrar la imagen de la etiqueta, que puede estar falsificada, añade Herbas.
En los centros de venta una bebida legal como San Mateo cuesta entre 30 y 35 bolivianos, pero las imitaciones o falsificaciones con el contenido adulterado se venden hasta en 10 bolivianos y restan mercado a las empresas establecidas legalmente.
Para evitar la ilegalidad y las clonaciones, la Cámara sugiere que se autorice un determinado número de imprentas y que éstas no acepten la impresión de etiquetas, si es que no presentan el código emitido por el Senasag.

Se recomienda a toda la población que sea responsable en el consumo de bebidas alcohólicas y tenga precaución al momento de adquirirlas, ya que existen malos “empresarios” que están comercializando productos sin registro sanitario hasta por redes.
Además hay una invasión de bebidas adulteradas y de contrabando que ponen en peligro la salud y seguridad de la población. El tamaño del mercado ilegal de bebidas en Bolivia anualmente representa una pérdida de 118 millones de dólares para el país, según el último estudio de Euromonitor Internacional.
Ilegalidad y valor
- Oferta El mercado de bebidas alcohólicas ilegales representa 669.664,1 hectolitros, un 15,4% del mercado.
- Ilegal En 2019 las falsificaciones representaron la tercer categoría de mayor relevancia en el mercado ilegal de bebidas con un consumo de 34.725,9 hl. Las bebidas destiladas son las más susceptibles.
- Valor De los $us 118 millones que es el tamaño del mercado ilegal de bebidas, el 78% ($us 93 millones) corresponde al contrabando.
Página Siete











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