El sector empresarial boliviano expresó su preocupación por el futuro del abastecimiento de gas natural y advirtió que el país podría enfrentar una crisis energética en los próximos años. Ante este escenario, los industriales esperan la reglamentación del decreto que autoriza la importación de gas para consumo propio y generación de electricidad, con el objetivo de prepararse para una eventual reducción del suministro nacional.
“No es desconocido para nadie que estamos en una posible crisis energética, que muy probablemente no alcance el gas en los próximos años. Por lo tanto, para el sector industrial lo más importante es tener previsibilidad”, manifestó Oswaldo Barriga, presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), según informó Erbol el martes 27 de octubre.
La preocupación del sector privado se concentra en garantizar el suministro de un recurso fundamental para mantener en funcionamiento las fábricas, la maquinaria y las actividades productivas del país.
Industriales temen problemas de abastecimiento
El presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Gonzalo Morales, advirtió que una eventual escasez de gas podría afectar directamente a la producción nacional.
“Lo peor que nos puede pasar, como industrial y como sector productivo, es que las industrias no cuenten con este insumo que es básico para encender maquinaria y poder producir”, alertó.
Los representantes empresariales consideran que la disponibilidad de energía es un factor determinante para sostener las operaciones industriales, planificar ampliaciones y generar nuevas inversiones.
Por ello, señalaron que la autorización para importar gas representa una alternativa para enfrentar el problema, aunque todavía existen interrogantes sobre las condiciones en las que se aplicará la medida.
El Gobierno autoriza la importación de gas
El Gobierno promulgó el Decreto Supremo 5755, que autoriza excepcionalmente a personas y empresas públicas o privadas a importar gas natural para consumo propio y generación de electricidad.
La disposición abre una alternativa para que el sector privado pueda gestionar su abastecimiento energético, en un contexto marcado por las preocupaciones sobre la disminución de la producción nacional de hidrocarburos.
Sin embargo, los empresarios aguardan la reglamentación para conocer los procedimientos, requisitos y condiciones que deberán cumplir para importar el energético.
Barriga sostuvo que la medida constituye una ayuda, pero no resuelve el problema estructural del abastecimiento. A su criterio, se necesitan reglas claras que permitan a las empresas planificar sus inversiones y tener garantías sobre la disponibilidad de gas a largo plazo.
Bolivia podría tener que importar gas en los próximos años
Analistas del sector hidrocarburífero advirtieron anteriormente que Bolivia podría verse obligada a importar gas natural hacia 2029 o incluso antes, dependiendo de la evolución de la producción y de las medidas que se adopten para desarrollar nuevas reservas.
El escenario representa un cambio significativo para el país, que durante años fue un importante exportador de gas natural, pero enfrenta dificultades para reponer sus reservas y mantener sus niveles de producción.
La exploración de nuevos yacimientos requiere inversiones y varios años de trabajo, por lo que una recuperación de la capacidad productiva no sería inmediata.
Inversiones de largo plazo requieren seguridad energética
El sector privado remarcó que las decisiones de inversión industrial no se toman pensando únicamente en el siguiente año, sino en periodos que pueden extenderse durante 15, 20 o 30 años.
Por esa razón, los empresarios consideran indispensable contar con normas que garanticen el suministro energético, ya sea mediante la producción nacional o a través de importaciones.
Mientras esperan la reglamentación del decreto, las cámaras empresariales analizan cómo adaptarse al nuevo escenario.
La principal preocupación es que una eventual escasez de gas no solo afecte al sector energético, sino que termine comprometiendo la producción industrial, las inversiones y el crecimiento económico de Bolivia.
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