La elección de la nueva directiva de la Cámara de Diputados vuelve a poner en evidencia las diferencias internas del Partido Demócrata Cristiano (PDC), la fuerza política que llegó al Gobierno con Rodrigo Paz. A pocos días de la renovación de autoridades legislativas, cuatro diputados mantienen sus aspiraciones de presidir la Cámara Baja, sin que hasta ahora exista un acuerdo que permita definir una candidatura única.
Roberto Castro, actual presidente de Diputados; Sandra Rivero; Ricardo Rada y Manolo Rojas son los nombres que vuelven a aparecer en la disputa. Se trata de los mismos legisladores que ya estuvieron en carrera durante el anterior proceso de elección, lo que refleja que las diferencias internas del oficialismo siguen sin resolverse.
La situación contrasta con lo ocurrido en el Senado, donde el PDC ya decidió respaldar la reelección de Diego Ávila para la presidencia de esa cámara.
Cuatro candidatos y una bancada dividida
La diputada Sandra Rivero confirmó que los cuatro nombres continúan en carrera y sostuvo que la elección se definirá mediante los votos de sus colegas.
La legisladora mantiene una posición crítica frente al Gobierno y a la actual conducción de Diputados. Su candidatura representa uno de los focos de tensión dentro del oficialismo, que debe resolver sus diferencias antes de la elección de la nueva directiva.
Por su parte, Roberto Castro busca continuar al frente de la Cámara Baja. Su eventual reelección genera resistencia en sectores del propio PDC que reclaman una renovación en la conducción legislativa.
Ricardo Rada y Manolo Rojas también figuran entre los aspirantes, por lo que el partido todavía debe encontrar un mecanismo para ordenar las candidaturas y evitar que la disputa termine profundizando las divisiones.
El nuevo jefe de bancada tiene la palabra
Uno de los pasos previos para resolver la elección es la definición de las jefaturas de bancada. En el PDC, Óscar García fue elegido como nuevo jefe de bancada en Diputados, una decisión que debe servir para encaminar las negociaciones entre los distintos sectores.
Sin embargo, la elección de García no ha significado, hasta el momento, que exista un consenso sobre quién debe presidir la Cámara Baja durante la gestión legislativa 2026-2027.
Las negociaciones son decisivas porque la presidencia de Diputados no solo implica conducir las sesiones y organizar el trabajo legislativo, sino también administrar una institución clave para el tratamiento de leyes y la articulación entre las distintas fuerzas políticas.
El plazo se acorta
La renovación de las directivas de las cámaras legislativas debe concretarse antes del inicio del nuevo periodo, previsto para el 8 de noviembre. En el Senado, el oficialismo ya avanzó con la candidatura de Ávila, mientras que en Diputados continúa la disputa por el principal cargo.
La falta de acuerdos amenaza con repetir el escenario del año pasado, cuando las diferencias entre los diputados del PDC retrasaron la elección de la directiva y obligaron a intensificar las negociaciones hasta alcanzar una definición.
El problema para el oficialismo es político: mientras el Gobierno necesita consolidar respaldos en la Asamblea Legislativa, su propia fuerza enfrenta dificultades para ponerse de acuerdo sobre quién debe conducir una de las dos cámaras.
La elección de la presidencia de Diputados será, por tanto, una prueba de la capacidad del PDC para ordenar sus filas. La incógnita es si logrará cerrar filas alrededor de un candidato o si las diferencias internas terminarán trasladándose al pleno, donde los votos y las alianzas con otras bancadas serán determinantes.
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