El gobierno de Bolivia y el Fondo Monetario Internacional (FMI) alcanzaron un acuerdo para la implementación de un plan técnico de 36 meses por 1.900 millones de dólares destinado a «respaldar el programa de reformas económicas» iniciado por el Ejecutivo de Rodrigo Paz, informó este miércoles el organismo multilateral.
El FMI indicó en un comunicado de prensa que el acuerdo se enmarca dentro del Servicio Ampliado del FMI (SAF) «para respaldar el programa integral de reformas económicas de las autoridades del Gobierno boliviano», aunque precisó que «está sujeto a la aprobación» de su directorio.
El anuncio fue realizado por Joana Pereira, quien lideró el equipo técnico del FMI que celebró reuniones con las autoridades bolivianas en Washington entre mayo y julio de este año.
«Se espera que el programa respaldado por el FMI ayude a catalizar financiamiento adicional del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y otros socios para el desarrollo, contribuyendo a un paquete de financiamiento más amplio de al menos 5.000 millones de dólares durante el período del programa», señaló Pereira, citada en la nota.
Asimismo, se indica que «los elementos claves» del programa incluyen «restablecer la sostenibilidad fiscal», centrado en la racionalización del gasto público mediante «una mayor focalización y eficiencia» para «fortalecer las redes de protección social» y que la consolidación fiscal «no recaiga sobre los pobres».
Pereira también destacó que las «recientes medidas adoptadas» por el Gobierno boliviano para «ajustar la política monetaria» y avanzar hacia un régimen cambiario «más flexible son esenciales para respaldar la estabilidad de precios, eliminar las distorsiones del mercado cambiario y reconstruir las reservas internacionales» del país.
Además, existe un compromiso de Bolivia de «preservar» el financiamiento monetario en cero para el déficit fiscal y «fortalecer la gobernanza y autonomía operativa» del Banco Central de Bolivia (BCB).
El acuerdo también menciona la necesidad de «reforzar la resiliencia del sector financiero» y «mejorar la competitividad, la gobernanza y la productividad».
Pereira destacó que en los últimos años Bolivia «ha enfrentado importantes desafíos macroeconómicos» que «han limitado su actividad económica, incrementando las vulnerabilidades externas y erosionando los ingresos reales».
Esas complicaciones están relacionadas con el persistente déficit fiscal, la disminución de la producción de hidrocarburos, la reducción de las reservas internacionales, la elevada inflación y las distorsiones en los mercados cambiantes y de productos, mencionados.
Este acuerdo con el FMI se da después de más de 20 años. Los últimos se concretaron durante los Gobiernos de Hugo Banzer (1997-2002) y Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003), mientras que durante la Administración de Evo Morales (2006-2019) la relación de Bolivia con el FMI fue distante por posiciones ideológicas.
Esto último también ocurrió durante el Gobierno de Luis Arce (2020-2025), cuando Bolivia rechazó un financiamiento del FMI que había gestionado el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez (2019-2020).
EFE







