Ahoradigital – El Gobierno de Rodrigo Paz reconoció que Bolivia no cuenta con reservas suficientes de gas natural y advirtió que el país enfrenta el riesgo de convertirse en importador del energético hacia 2030. Frente a este escenario, las autoridades anunciaron que impulsarán nuevas inversiones, cambios legales y proyectos de exploración para intentar evitar o postergar la crisis.
El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, atribuyó la situación a la falta de inversión durante los últimos 20 años y cuestionó el manejo de los recursos generados por la explotación de gas.
“No hay gas, pues, no hay la cantidad que había, ya se lo gastaron todo y no invirtieron un peso”, afirmó la autoridad, según un reporte de ERBOL.
Blanco anunció que en un plazo máximo de 10 días se conocerá el informe actualizado de certificación de reservas. Aunque todavía no presentó las cifras definitivas, anticipó que los volúmenes disponibles son insuficientes para garantizar las perspectivas energéticas del país a largo plazo.
El Gobierno quiere postergar la crisis hasta 2035 o 2038
El ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, reconoció que Bolivia podría convertirse en importador de gas alrededor de 2030, tal como advierten especialistas del sector. Sin embargo, expresó su confianza en que las medidas gubernamentales permitan retrasar ese escenario.
“Si logramos todos ponernos esos desafíos, esas decisiones valientes que el país tiene que tomar, vamos a lograr que este escenario fatídico que se nos está anunciando de 2030, se pueda patear a 2035, a 2038”, manifestó.
Aramayo sostuvo que durante las últimas dos décadas Bolivia recibió aproximadamente 60.000 millones de dólares por concepto de renta hidrocarburífera, pero cuestionó que esos recursos no se hayan invertido suficientemente para garantizar la sostenibilidad energética.
El Gobierno plantea impulsar una nueva Ley de Hidrocarburos y una normativa de inversiones para atraer capital extranjero, además de generar condiciones que permitan recuperar la exploración y producción nacional.
Importar gas ya es una posibilidad
La preocupación por las reservas adquirió mayor relevancia después de la aprobación del Decreto Supremo 5755, que autoriza la importación de gas natural para consumo propio y generación eléctrica.
La medida abre la posibilidad de que determinados actores económicos adquieran gas en el exterior para cubrir sus necesidades, en un contexto de caída de la producción nacional.
El problema no se limita a las exportaciones. La reducción de los volúmenes disponibles amenaza con afectar progresivamente la capacidad de Bolivia para abastecer su mercado interno y sostener los ingresos provenientes de la venta de hidrocarburos.
De acuerdo con datos presentados por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), las reservas probadas de gas se situaban en 3,7 trillones de pies cúbicos (TCF) al cierre de 2025. La cifra deberá contrastarse con el nuevo informe de certificación anunciado por el Gobierno.
Exploración y nuevas inversiones, los desafíos pendientes
Blanco aseguró que el Ejecutivo trabaja en proyectos para perforar nuevos pozos, incrementar las reservas y promover energías renovables que permitan reducir el consumo de combustibles fósiles.
También planteó que YPFB recupere su papel como empresa dedicada a la exploración y explotación de hidrocarburos, en lugar de concentrarse principalmente en la comercialización.
Sin embargo, recuperar la capacidad gasífera no será inmediato. Los proyectos de exploración requieren inversiones importantes, estudios técnicos y tiempo antes de que un eventual descubrimiento pueda convertirse en producción comercial.
Por ello, aunque el Gobierno pretende postergar el escenario de importación hasta 2035 o incluso 2038, esa posibilidad dependerá de los resultados concretos de las inversiones y de la incorporación de nuevas reservas.
De la bonanza gasífera a la incertidumbre energética
Bolivia pasó de ser un importante exportador regional de gas natural a enfrentar una disminución de sus reservas y de su capacidad productiva. La caída amenaza los ingresos fiscales, la disponibilidad de divisas y la seguridad energética nacional.
El Gobierno responsabiliza a las anteriores administraciones por la falta de inversión exploratoria, mientras intenta establecer nuevas condiciones para atraer capitales y recuperar la producción.
La publicación del informe actualizado de reservas será fundamental para dimensionar la situación real del sector. Hasta entonces, la advertencia oficial es clara: Bolivia no tiene reservas suficientes y necesita inversiones urgentes para evitar que la dependencia del gas importado se convierta en una realidad.
Ahoradigital, con información de ERBOL.




