Inquietud ante la posibilidad de que la guerra de Israel en Gaza se convierta, por la implicación de nuevos actores, en un conflicto regional en Oriente Próximo. Casi un mes después del ataque de Hamas a suelo israelí, este viernes se ha pronunciado en público, por vez primera, el líder de Hizbulá. Se trata de una milicia chií patrocinada por Irán y a la que tanto EEUU como la UE consideran -al igual que a Hamas- grupo terrorista.
Desde territorio libanés ha protagonizado enfrentamientos en este tiempo con el ejército israelí. Su líder Hassan Nasralá no ha descartado que aumente la violencia en esta frontera norte de Israel y ha vinculado ese hecho con la actuación de Israel en su frente sur, en el territorio palestino de Gaza.
La respuesta de Estados Unidos ha llegado por la tarde, cuando la portavoz de la Casa Blanca ha advertido de que un conflicto abierto en esa frontera norte de Israel llevaría «la devastación» al Líbano, el país desde el que está actuando Hizbulá. Mientras Washington trata de frenar esa posible ampliación de esta guerra de Israel en Gaza, también demanda al gobierno de Netanyahu más protección para los civiles en la Franja palestina. Pero su petición de que se declaren al menos pausas humanitarias en los bombardeos no encuentra eco.
El propio Netanyahu ha descartado cualquier tregua si Hamas no libera antes a los aproximadamente 240 rehenes que tiene secuestrados.
Mientras las fuerzas israelíes y los milicianos de Hamas combaten en torno a la ciudad de Gaza, los civiles son las principales víctimas de esta guerra entre Hamas e Israel. Lo fueron en el ataque terrorista inicial de Hamas, el pasado 7 de octubre, y lo son cada día desde entonces en los bombardeos indiscriminados sobre Gaza.
A primera hora de la tarde de este viernes, el ministerio de Sanidad de Gaza -dirigido por Hamas- ha denunciado la muerte de 13 personas en un bombardeo sobre ambulancias cerca del hospital Al-Shifa. Israel no ha negado la autoría pero ha asegurado que una de ellas era usada por milicianos del grupo islamista.
EEUU avisa de que una guerra entre Hizbulá e Israel sería «más sangrienta» que la de 2006
Estados Unidos ha asegurado este viernes que no quiere que el conflicto entre Israel y Hamás se convierta en una guerra regional y se amplíe al Líbano, al advertir a Hizbulá que, de producirse, sería «más sangrienta» que el conflicto de 2006.
Así lo ha apuntado la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, en declaraciones a la prensa a bordo del avión del presidente, Joe Biden, en su viaje a Maine, horas después de que el líder de Hizbulá, Hasán Nasrala, no descartase una «guerra extensa».
«Esto tiene el potencial de convertirse en una guerra más sangrienta que la de Israel y Líbano en 2006», dijo la portavoz de Biden, quien insistió en que Estados Unidos no quiere que el conflicto se amplíe a Líbano porque la «devastación» que sufriría ese país y su pueblo sería «inimaginable». Y eso, añadió, es algo «evitable».
El Mundo









