La guerra entre disidencias de las FARC y la guerrilla del ELN por el control territorial en el departamento colombiano de Arauca, limítrofe con Venezuela, se ha recrudecido en este comienzo de año con una ola de violencia que deja al menos 24 personas muertas.
Los asesinatos en los primeros días de 2022 tuvieron lugar en diferentes zonas de los municipios de Tame, Fortul, Saravena y Arauquita, en el oeste de Arauca, que históricamente ha sido fortín del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y donde tras la firma de la paz con las FARC empezó a disputarles el territorio una disidencia de ese grupo.
“Nosotros ayer a eso de las cinco de la tarde ya teníamos el reporte oficial de 17 personas asesinadas. Sin embargo, en horas de la noche siguieron apareciendo y a esta hora tenemos 24 personas ya oficialmente reportadas como asesinadas”, dijo ayer a W Radio el personero de Tame, Juan Carlos Villate.
El funcionario es de las pocas autoridades que da cifras sobre los asesinatos que, según habitantes de Arauca, han sido perpetrados como parte de una guerra desatada en los últimos días por el cobro de extorsiones de unos a otros.
Según Villate, se han recibido además denuncias sobre la desaparición de unas 50 personas mientras que más de 3 mil habitantes de los cuatro municipios están “confinadas, escondidas en sus fincas, en sus viviendas”.
Tomado de EFE










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