El número de muertos en las protestas para pedir más servicios básicos en Irak ha aumentado a 93 y el de heridos ronda los 4.000, informó la gubernamental Comisión de Derechos Humanos de Irak.
Según el último recuento ofrecido por el órgano en un comunicado, hay 93 muertos, 3.978 heridos y 567 detenidos, de los cuales 355 ya han sido liberados, según lo prometido en la noche del jueves por el primer ministro, Adel Abdelmahdi.
También se han producido daños materiales en 37 inmuebles públicos y privados, precisó la comisión.
Mientras tanto, decenas de manifestantes se concentran en al menos dos puntos de la capital iraquí para pedir, por quinto día consecutivo, mejores servicios. Además, protestan contra la corrupción y el desempleo, confirmó una fuente del Ministerio de Interior con rango de coronel que pidió el anonimato.
Las fuerzas de seguridad están tratando de dispersarles, pero con el uso de la violencia. Esto está generando fallecidos y heridos que alarman a las entidades internacionales.
Las autoridades han levantado desde ayer a las 5:00, hora local (2.00 GMT), el toque de queda implementado durante los dos últimos días en Bagdad. El tráfico circuló desde la mañana con normalidad con la excepción de la plaza céntrica Tahrir, donde todavía hay un importante despliegue de las fuerzas de seguridad.
La presencia policial y militar es especialmente fuerte en las inmediaciones del puente Al Yumhuriya, que une Tahrir con la fortificada Zona Verde, en la que se ubican edificios gubernamentales y embajadas, y todavía está cerrada al público.
También se han abierto las carreteras que unen la capital con el resto de provincias, según la fuente. Sin embargo, continúan las restricciones en el acceso a internet y las fuerzas de seguridad están desplegadas en grandes números en las calles principales de Bagdad.
Las protestas comenzaron el martes en Bagdad y fueron convocadas en las redes sociales por los ciudadanos. Los reclamos también llegaron a internet tanto como en las calles. Exigen mejores servicios públicos, como agua y electricidad, más oportunidades de trabajo y el fin de la corrupción.
Los ciudadanos, igualmente, han dirigido su ira contra el Gobierno de Abdelmahdi, formado hace un año con un perfil tecnócrata para hacer frente a los acuciantes problemas económicos que sufre Irak tras años de conflicto armado y mala gestión de los recursos naturales.
Muchos de los protestantes son jóvenes desempleados que piden cambiar esta situación.
Los Tiempos











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