La victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva provocó una fuerte reacción en los mercados financieros internacionales, donde los inversionistas anticipaban pérdidas pronunciadas para los activos brasileños ante el temor de que el nuevo mandato del presidente de izquierda no garantice el ajuste fiscal que reclaman los sectores financieros.
Las primeras señales de la jornada de este lunes apuntaban a una fuerte liquidación de activos. Un fondo cotizado en bolsa (ETF) que sigue el comportamiento de las acciones brasileñas en Nueva York llegó a caer un 27% en las operaciones previas a la apertura, mientras que otro fondo similar registró una pérdida del 15,07% en la Bolsa de Tokio, su peor jornada desde 2008.
La reacción se produjo después de que Lula derrotara en segunda vuelta a Flávio Bolsonaro, candidato de derecha que había generado mayores expectativas entre los inversionistas por sus propuestas económicas. El resultado electoral desarmó las apuestas que anticipaban un giro político hacia la derecha y obligó a los operadores a revisar sus estrategias.
Temor a una caída de la Bolsa y del real
Los operadores financieros advirtieron que las ventas podrían ser tan intensas que obligaran a suspender temporalmente las operaciones en la Bolsa de São Paulo.
El índice bursátil de referencia, Ibovespa, enfrentaba la posibilidad de una caída pronunciada. En Brasil, los mecanismos conocidos como circuit breakers permiten interrumpir las negociaciones cuando el mercado registra pérdidas del 10%, con nuevas suspensiones si el desplome continúa después de la reapertura.
La moneda brasileña también quedó bajo presión. Los contratos de derivados negociados en Estados Unidos llegaron a mostrar al real en 5,55 unidades por dólar, una señal de depreciación superior al 10% respecto al cierre del viernes. Sin embargo, este indicador corresponde al mercado de derivados y no representa necesariamente la cotización efectiva del real en el mercado cambiario.
«Va a ser un día difícil. El mercado va a recalibrarlo todo», afirmó Bruno Funchal, director ejecutivo de Bradesco Asset Management, citado por Bloomberg.
La preocupación por el déficit fiscal
Detrás de la reacción financiera se encuentra la desconfianza de una parte de los inversionistas sobre la capacidad del Gobierno de Lula para contener el gasto público y estabilizar la deuda brasileña.
La deuda pública supera el 80% del producto interno bruto (PIB), mientras que una parte importante del presupuesto está comprometida con gastos obligatorios, como pensiones y otras obligaciones estatales. Este escenario limita el margen de maniobra del Ejecutivo para reducir el déficit sin afectar programas sociales e inversiones.
Durante las semanas previas a la segunda vuelta, los activos brasileños habían experimentado un repunte impulsado por las expectativas de una victoria de Flávio Bolsonaro y la posibilidad de aplicar políticas económicas más favorables al ajuste fiscal.
El triunfo de Lula revirtió esas expectativas y aumentó la incertidumbre sobre la orientación económica del próximo periodo presidencial.
Los inversionistas estarán atentos a las decisiones del mandatario, especialmente a la elección de su ministro de Hacienda y a las señales que envíe sobre el control del gasto, la reducción del déficit y la sostenibilidad de la deuda.
Aunque las primeras reacciones reflejan nerviosismo y fuertes expectativas de pérdidas, la evolución del mercado dependerá de las medidas que adopte el Gobierno y de su capacidad para recuperar la confianza de los inversores.
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Fuente: Ahoradigital con información de Infobae y Bloomberg.






