La casa donde el narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero habría torturado y asesinado a Enrique ‘Kiki’ Camarena, un renombrado agente de la DEA, sigue en pie, solo que ya no es una casa de seguridad del Cártel de Guadalajara, sino un kinder garden.
El inmueble, marcado con el número 881 de la calle Lope de Vega, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, es sede en la actualidad la Casa Yinu Montessori, un escuela a la que acuden todos los días cientos de niños, sin imaginar lo que ahí pasó el 10 de febrero de 1985 y en fechas anteriores.
La propiedad, que tiene una extensión de 31,400 pies cuadrados y está distribuida a lo largo de dos pisos, fue totalmente acondicionada en su interior para transformarla en un centro educativo, pero en sus exteriores luce, practicamente, como hace 37 años.
“La fachada no ha sufrido modificaciones importantes: conserva la misma cantera roja y los mismos mosaicos color café. La remodelación fue interna para adecuarla a una escuela”, señaló un empleado del lugar en entrevista con el diario mexicano Milenio.
Las cuatro recámaras y la cocina fueron convertidas en salones de clases, la piscina fue retirada por seguridad de los niños, una gran barda fue construida para impedir que los pequeños puedan ser observados desde el exterior. También se instaló una zona de juegos infantiles y un huerto.
La casa perteneció, en su momento, a Rubén Zuno Arce, quien fuera yerno del expresidente Luis Echeverría, pero al momento de los crímenes de Kiki Camarena y del piloto Alfredo Zavala Avelar ya era del doctor Rubén Sánchez Barba.
La Opinión











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