El Tribunal de Sentencia N° 2 de Cochabamba concedió parcialmente la tutela solicitada por el excomandante general del Ejército Juan José Zúñiga y dejó sin efecto la resolución disciplinaria que ordenaba su confinamiento en el penal de El Abra.
Dicha medida había sido impuesta luego de que el exmilitar brindara una entrevista a un medio argentino utilizando un teléfono celular.
La decisión judicial establece que el procedimiento seguido para sancionar a Zúñiga incurrió en “irregularidades”, según citó Unitel.
Juan José Zúñiga
En lugar de ser presentada al juez de ejecución penal de Cochabamba —autoridad competente por ser la jurisdicción donde está recluido— la resolución fue emitida desde La Paz y dirigida directamente al imputado, lo que fue considerado improcedente.
Ante esta situación, el Tribunal ordenó a la jueza de Instrucción Penal de La Paz regularizar el trámite, en respeto al debido proceso y la competencia jurisdiccional.
Durante la audiencia, celebrada la tarde del viernes, Zúñiga denunció haber sido víctima de actos de tortura en el penal.
El Abra
Sin embargo, expresó que se siente más seguro en régimen de aislamiento y manifestó su intención de no ser trasladado a la población general del recinto carcelario.
Por otra parte, su abogada Silvia Tapia informó que la audiencia estaba programada para las 14.00 en el Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba. Pero informó que el exjefe militar no fue trasladado desde el penal por falta de transporte y seguridad. Ante ello, el tribunal se trasladó a las instalaciones del penal para llevar a cabo la audiencia.
Zúñiga está recluido en el penal de El Abra, donde cumple detención preventiva por el caso de la asonada del 26 de junio de 2024.
Asonada militar
Entonces, Zúñiga ocupó la plaza Murillo, en La Paz, con el fin de tomar el Palacio de Gobierno. Acompañado de militares fuertemente armados, el exuniformado quiso entrar al edificio gubernamental, pero el presidente Luis Arce freno su avance justo en la puerta.
Le ordenó el repliegue de los efectivos, pero Zúñiga se insubordinó. De inmediato, Arce cambió al Alto Mando Militar, cuya primera orden fue el repliegue de los movilizados.
A eso, el Gobierno llamó un “golpe de Estado fallido”.
La Razón








