A doscientos años de la fundación de Bolivia, el expresidente y exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltzé, aseguró que la crisis del sistema judicial no es un problema reciente, sino una deuda histórica que el país arrastra desde su nacimiento como República.
Durante su participación en el foro «La justicia a 200 años de Bolivia», organizado en el marco de las actividades del Bicentenario, Veltzé sostuvo que la principal falencia radica en la ausencia de una verdadera política de Estado que permita desarrollar un sistema judicial independiente, eficiente y sostenible en el tiempo.
«La justicia es una deuda desde hace 200 años», afirmó el exmandatario, al señalar que las reformas impulsadas por distintos gobiernos han sido parciales, coyunturales y sin continuidad, lo que ha impedido resolver los problemas estructurales del sector.
Una política de Estado pendiente
Rodríguez Veltzé consideró que Bolivia necesita construir consensos nacionales para diseñar una política pública de largo plazo en materia de justicia, alejada de los intereses políticos y de los cambios de administración.
Según explicó, el país ha atravesado numerosos procesos de reforma judicial, pero ninguno logró consolidar instituciones sólidas que garanticen independencia, seguridad jurídica y confianza ciudadana.
El expresidente remarcó que la transformación del sistema judicial requiere acuerdos amplios entre los diferentes órganos del Estado, las universidades, los colegios de abogados y la sociedad civil, en lugar de medidas improvisadas o respuestas a coyunturas políticas.
Un problema que trasciende gobiernos
Las declaraciones de Veltzé se producen en un contexto en el que la administración de justicia continúa siendo uno de los temas más cuestionados por distintos sectores del país.
Durante los últimos años, organismos nacionales e internacionales, además de juristas y analistas, han advertido sobre problemas relacionados con la independencia judicial, la retardación de justicia, la elevada cantidad de detenidos preventivos y la influencia política en la designación y funcionamiento de las altas autoridades judiciales.
Para el expresidente, estos problemas reflejan que Bolivia aún no ha logrado construir un sistema judicial que responda plenamente al Estado de derecho y a las necesidades de la ciudadanía.
Un debate en pleno Bicentenario
En el marco de las actividades por los 200 años de independencia, Veltzé planteó que el Bicentenario debería ser una oportunidad para evaluar las instituciones del país y definir reformas profundas que fortalezcan la democracia.
A su juicio, una justicia independiente constituye uno de los pilares indispensables para garantizar estabilidad institucional, proteger los derechos ciudadanos y recuperar la confianza de la población en el Estado.
Ahoradigital con información de ERBOL y ANF.






