En una intervención en Correo Play, el analista Germán Gutiérrez presentó una visión sobre la actual crisis boliviana, señalando una profunda desconexión entre el Gobierno y la realidad nacional.
Según Gutiérrez, existe una expectativa ciudadana sobre la implementación de un Estado de excepción como la vía más viable para frenar el conflicto, a pesar del rechazo a esta medida. Sin embargo, la ausencia de esta decisión es interpretada como un signo de debilidad de una administración que parece haber perdido el control efectivo del país mientras la población observa con incertidumbre la falta de preparación estatal ante una posible insurrección.
Gutiérrez dirigió sus críticas hacia el presidente Rodrigo Paz, cuestionando su reciente pedido para que la ciudadanía se movilice junto a la Policía y las Fuerzas Armadas, en un video que posteriormente fue borrado. Para el analista, este llamado evidencia de que el mandatario carece de un equipo sólido y subestima la complejidad de gobernar un país, actuando bajo una lógica de improvisación y “ego” en lugar de una estrategia cohesionada.
Esta falta de norte y de asesoramiento adecuado dejó al Ejecutivo en una posición de vulnerabilidad frente a grupos conspiradores que, a diferencia del Gobierno, demuestran tener objetivos claros y una organización logística superior.
El análisis plantea escenarios hipotéticos, advirtiendo sobre la posible expansión de grupos irregulares con características de guerrilla en el territorio nacional, tomando como referencia la situación en el Trópico de Cochabamba, bastión de Evo Morales.
Gutiérrez también alertó sobre los recientes focos de tensión en San Julián, donde se identificó la presencia de personal adiestrado y armado. Esta situación, sumada a la inacción del Gobierno para proteger a las fuerzas del orden, puede generar un agotamiento tanto en la Policía Nacional como en la voluntad ciudadana de apostar por un diálogo que parece haber perdido toda eficacia.
Respecto al marco legal, Gutiérrez calificó la ley de regulación de Estados de excepción como un “placebo” ineficaz para la toma de decisiones urgentes. En este contexto, la relación entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas se tensa debido a la falta de claridad en las responsabilidades institucionales.
El analista advierte que, independientemente del desenlace político inmediato, el país se encamina hacia un colapso debido a que una posible victoria de Paz no garantiza soluciones económicas a corto plazo, manteniendo a Bolivia en una posición vulnerable para el narcotráfico regional.
Finalmente, el análisis subraya una resistencia social a retornar al pasado, aunque el presente se ve empañado por la incertidumbre económica y la falta de soluciones estructurales. Gutiérrez concluye que el país enfrenta una amenaza multidimensional donde la individualidad del presidente y sus colaboradores cercanos impide articular una defensa efectiva de la institucionalidad democrática frente a un asedio que parece estar ganando terreno en diversos puntos estratégicos del país.
Correo del Sur








