El cambio de gabinete de Rodrigo Paz no representa una renovación profunda, sino un reacomodo interno que concentra poder en áreas estratégicas del Ejecutivo.
Los analistas Gonzalo Mendieta, Erika Brockmann y Vladimir Peña coincidieron en que esta nueva etapa estará marcada por acuerdos puntuales y una Asamblea fragmentada.
Mendieta consideró que el movimiento ministerial refleja nuevos equilibrios de poder y descartó que pueda interpretarse como una remodelación integral del Gobierno.
Rodrigo Paz
Según el analista, el ministro de Economía consolidó su posición como principal responsable de la conducción económica, mientras Presidencia también ganó peso político.
Peña coincidió en que se trata de un reacomodo condicionado por la salida de Samuel Doria Medina y una nueva estrategia presidencial.
El analista señaló que el Ejecutivo ahora pretende relacionarse directamente con instituciones y parlamentarios, dejando en segundo plano a los líderes políticos.
“Un eufemismo para decir voy a prescindir de los partidos y voy a ir a buscar directamente a los parlamentarios”, afirmó Peña sobre esa estrategia.
Gobernabilidad
A su juicio, esa modalidad puede debilitar la institucionalidad democrática precisamente cuando Bolivia necesita partidos políticos fuertes, organizados y capaces de generar acuerdos.
Brockmann advirtió que el escenario parlamentario es particularmente complejo porque las alianzas electorales se fragmentaron rápidamente después de la conformación de la Asamblea.
La politóloga explicó que incluso la bancada de Libre enfrenta divisiones, mientras los legisladores tienden a priorizar intereses territoriales frente a una lógica nacional.
“Veremos qué es lo que sucede y cuán patriotas son estas bancadas en un mundo gelatinoso partidario político”, señaló Brockmann.
En ese escenario, la negociación individual podría facilitar determinadas votaciones, pero también generar disputas políticas y dificultades para construir una agenda legislativa estable.
Análisis
Mendieta recordó que el Ejecutivo ya logró respaldos parlamentarios mediante negociaciones directas, aunque anticipó que futuras discusiones podrían resultar más conflictivas.
El primer gran examen será la Ley de Inversiones, seguida por el paquete de normas anunciado por Paz para transformar distintos sectores estratégicos.
Brockmann sostuvo que la población espera mayor rapidez gubernamental, especialmente porque varios anuncios legislativos fueron postergados durante los primeros meses de la administración.
“Me gustaría ver un presidente que más que anunciar saque del sombrero un conejo que sorprenda a la población”, afirmó la exsenadora.
Agenda
La agenda gubernamental, además, estará condicionada por problemas inmediatos relacionados con seguridad, escasez de combustibles y dificultades vinculadas con las divisas.
En paralelo, el 50/50 con las gobernaciones aparece como otro escenario decisivo para medir la capacidad del Ejecutivo de construir acuerdos institucionales.
Peña consideró saludable que el Presidente dialogue directamente con los gobernadores, porque esos encuentros pueden fortalecer una práctica democrática dentro del modelo autonómico boliviano.
Sin embargo, los analistas coincidieron en que el éxito de la nueva etapa dependerá de convertir los anuncios presidenciales en acuerdos, leyes y resultados concretos.
Así, Paz inicia una fase con mayor concentración de poder en su entorno, pero también con una gobernabilidad todavía incierta y una Asamblea fragmentada.
La Razón




