El presidente Rodrigo Paz Pereira afirmó este jueves que la diferencia entre el precio subsidiado de los combustibles en Bolivia y los valores que se pagan en países vecinos incentiva la salida ilegal de diésel y gasolina, que deja al mercado interno con dificultades de abastecimiento.
Durante su participación en el acto del Consejo de Desarrollo de los Ayllus en Paz (CDAP), que se realizó en el hall del Palacio Quemado, el Mandatario comparó el precio del diésel dentro del país con los valores que, según señaló, se pagan en el exterior.
“El precio del diésel ha subido, aquí estamos a 9,80 bolivianos; afuera está a 14, a 15, a 18, a 20, a 25”, afirmó.
Paz sostuvo que la brecha de precios convierte al combustible boliviano en un producto atractivo para el contrabando hacia países vecinos, particularmente Perú y Chile.
“En el mundo el precio del diésel y la gasolina ha cambiado, aquí estamos intentando sostener, pero igual el precio exterior está caro”, explicó.
Diésel
Según el presidente, mientras Bolivia mantiene precios internos por debajo de los valores de los mercados vecinos, existe un incentivo económico para desviar el combustible hacia el exterior.
“Entonces, mucha gente prefiere vender nuestro diésel y nuestra gasolina afuera y nos dejan adentro sin diésel, sin gasolina. Buen negocio es ir a vender a Perú, a Chile”, cuestionó.
La declaración se produce en un contexto de dificultades para garantizar el abastecimiento de combustibles en el mercado nacional y de medidas adoptadas por el Gobierno para reducir el impacto del subsidio y combatir el desvío ilegal de carburantes.
Paz defendió la necesidad de abordar el problema considerando tanto los precios internacionales como las condiciones del mercado boliviano. La diferencia de valores, según el mandatario, no solo representa una presión sobre las finanzas públicas, sino que también genera incentivos para que parte del combustible destinado al consumo interno termine fuera del país.
El Gobierno planteó medidas para enfrentar el problema del abastecimiento y reducir las distorsiones generadas por la diferencia de precios, mientras sectores productivos y de transporte han advertido sobre el impacto que cualquier incremento del costo de los carburantes puede tener sobre sus operaciones.
La discusión sobre el precio de los combustibles vuelve así al centro de la agenda económica, entre el desafío de mantener el abastecimiento interno y la necesidad de reducir los incentivos al contrabando.
La Razón






