El ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo, asistió este viernes a la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados para atender una Petición de Informe Oral (PIO) sobre la designación de embajadores del país en el exterior.
La comparecencia surgió luego de varios cuestionamientos por la falta de representación diplomática de Bolivia durante los primeros meses del gobierno de Rodrigo Paz, en medio de polémicas como la del reclutamiento de bolivianos para la guerra entre Rusia y Ucrania y el caso ‘Narcomaderas’ en Chile.
En un contacto con la prensa, Aramayo anunció que las 34 acefalías de representantes diplomáticos de Bolivia se cumplirán “paulatinamente” y explicó que se trata de “un proceso que a veces demora años”. “No es algo que sucede inmediatamente”, señaló, al justificar la demora en estas nominaciones.
Explicó que no se trata de una competencia exclusiva del Ejecutivo, sino que las designaciones deben ser aprobadas por la Asamblea Legislativa.
Crítica a la anterior gestión
“Hemos tenido que llenar muchos vacíos de la gestión anterior para poder tener la identificación de perfiles”, agregó el canciller, al explicar que, antes de las designaciones, el Gobierno trabajó en un “diccionario de competencias” que define “el perfil o requisitos de quienes vamos a postular como embajador, cónsul y vicecónsul”.
Asimismo, se establecieron lineamientos de política exterior porque no se trata de enviar a representantes que no cumplan los requisitos o un manual de funciones. “No es un capricho, es lo que sucede en el mundo”, agregó, al señalar que en Bolivia “no estamos acostumbrados” a este tipo de manejos de la política exterior.
En ese sentido, remarcó que este proceso “va a ser gradual” porque además se debe definir si se justifica la designación de representantes en determinados países, debido a que se encontró “consulados donde no hay connacionales”. “Se abrió consulados para dar pegas”, remarcó.








