Nadia Beller aseguró que no participó en los hechos delictivos que habría cometido Fernando Cerimedo, pero además sostuvo que tampoco tenía obligación legal de denunciarlos, al señalar que no es funcionaria pública y que convivía con la persona involucrada.
«Yo no fui parte (de los delitos). Yo sé de ellos de manera referencial», afirmó Beller en entrevista con La Mañana en Directo de Erbol.
Desde el ataque armado en su contra, Beller denunció varios hechos de presunta corrupción que involucran a Cerimedo con políticos y el entorno gubernamental. Sin embargo, surgieron cuestionamientos a sus denuncias y el hecho de que no las hizo conocer antes.
La activista y abogada rechazó las versiones que –según dijo– buscan atribuirle responsabilidad por no haber denunciado los hechos de los que tuvo conocimiento.
Según explicó, con base a la norma penal, la obligación de denunciar alcanza a funcionarios públicos que conozcan los hechos en el ejercicio de sus funciones. “Yo no soy funcionario público, nunca fui funcionario público”, remarcó.
Asimismo, señaló que el hecho de que tenía una relación con Cerimedo, lo cual también sería un impedimento legal para un eventual proceso “Yo convivía con él, estoy esperando un hijo de él”, señaló.
“No estoy obligado a denunciar”
La entrevistada también rechazó que su conducta pueda ser considerada encubrimiento. Citando la norma, explicó que el encubrimiento contempla, entre otros supuestos, ayudar a una persona a eludir la acción de la justicia después de cometer un delito u omitir su denuncia cuando existe una obligación legal de hacerlo.
“Yo no estoy obligado por ley a denunciar”, sostuvo Beller, quien calificó como “malintencionado” el discurso que –según afirmó– se estaría difundiendo para responsabilizarla.
Beller también explicó que no parecía viable realizar una denuncia debido a la influencia que ejercía Cerimedo sobre organismos policiales y unidades de investigación.
Desconfianza en la justicia
Expresó además su desconfianza en el sistema judicial. Sostuvo que, pese a la voluntad de algunos magistrados, persisten jueces que, según su apreciación, fueron “institucionalizados” por anteriores gestiones y que actuarían motivados por dinero.
“Es lógico que yo no confie en la justicia ni siquiera para mi caso y tampoco para hacer una denuncia de otro índole”, manifestó.
Correo del Sur





