Bolivia enfrenta una crisis económica que ya dejó de ser exclusivamente un problema de cifras macroeconómicas y comienza a reflejarse con mayor intensidad en los ingresos, el empleo y las condiciones de vida de los hogares. El economista Gonzalo Chávez considera que el país atraviesa una situación “sumamente grave” y advierte que no existe una salida rápida ni indolora.
Chávez basó su diagnóstico en el reciente informe del Banco Central de Bolivia (BCB), que proyecta para este año una contracción de la economía de alrededor del 3,6% y una inflación cercana o superior al 10%.
“Estamos en una situación económica sumamente complicada”, afirmó en una entrevista con el programa Influyentes de EL DEBER, al señalar que la caída prevista del producto representa una de las mayores contracciones de la economía boliviana desde la crisis de la hiperinflación de 1983-1984, con la excepción de la caída provocada por la pandemia.
La crisis ya llegó al bolsillo
Para Chávez, uno de los aspectos más preocupantes es que el deterioro macroeconómico ya se está trasladando directamente a los hogares.
El economista señaló que los ingresos de los bolivianos se han reducido y que la precariedad laboral está aumentando debido a la expansión de la economía informal como mecanismo de supervivencia frente a la crisis.
También alertó sobre un incremento de la pobreza. Según las cifras que mencionó durante la entrevista, el número de personas en situación de pobreza habría aumentado en unas 300.000 en los primeros seis meses del año, hasta alcanzar aproximadamente 5,7 millones.
El fenómeno comienza además a alcanzar a sectores que anteriormente tenían una mayor capacidad para resistir los shocks económicos. “Claramente la pobreza está aumentando y está comenzando a tocar no solamente a los grupos más bajos, sino a clases medias bajas, a clases medias que están sufriendo con el deterioro de sus ingresos”, sostuvo.
Como ejemplo, describió una transformación que observa en La Paz: personas de barrios tradicionalmente considerados de clase media y media alta que comenzaron a vender comida, ropa u otros productos en la calle para generar ingresos adicionales.
El dato que no coincide con el discurso oficial
Uno de los principales cuestionamientos de Chávez apunta a la distancia entre las proyecciones oficiales y el comportamiento de la economía.
El economista considera positivo que el BCB haya presentado un diagnóstico más crudo sobre la situación, porque permite contrastar las expectativas oficiales con los resultados que se observan en la actividad económica. “Hay como una narrativa que va más en el orden de generar un optimismo que no lo puedes generar”, afirmó.
Según Chávez, el Gobierno debe “sincerar” la economía y reconocer que los problemas son más profundos de lo que reflejan algunos discursos oficiales.
El deterioro, sostuvo, puede observarse en distintos sectores: productores que no consiguen diésel para sacar sus cosechas, comerciantes que tienen dificultades para vender, constructores afectados por la caída de la actividad y ciudadanos que enfrentan largas filas para conseguir combustible. “De nada sirve desconectarse de la realidad y hacer el juego del contento y decir: no, está bien, estamos muy bien”, cuestionó.
No todo son malas noticias
Pese a su diagnóstico crítico, Chávez identificó algunas señales positivas, especialmente en el sector externo.
La minería, favorecida por los precios internacionales de los minerales, representa una de las principales ventanas de oportunidad para la economía boliviana.
También destacó el comportamiento del tipo de cambio. Señaló que, pese a la crisis política y económica y a los 54 días de conflicto que mencionó durante la entrevista, el dólar paralelo se ha mantenido alrededor de Bs 11, sin registrar una escalada mayor.
Para el economista, esa estabilidad relativa debería ser aprovechada para generar condiciones que permitan una recuperación económica. El problema, sin embargo, es que estas señales positivas conviven con una mayoría de indicadores macroeconómicos negativos.
El problema ya es político
Para Chávez, la solución de la crisis no depende únicamente de encontrar al funcionario adecuado o de aplicar una determinada medida económica. “El desafío está en el área política”, sostuvo.
Considera que Bolivia necesita un acuerdo entre los distintos actores políticos para aprobar medidas destinadas a estabilizar la economía y recuperar el crecimiento.
Esto incluye la necesidad de aprobar créditos de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF, además de generar condiciones de gobernabilidad que permitan ejecutar las medidas necesarias. “Si no encontramos algún tipo de pacto que entendamos que estabilizar y crecer son acciones colectivas, difícilmente vas a poder salir de la crisis que estamos viviendo”, afirmó.
En ese sentido, Chávez cuestionó que un eventual conflicto entre órganos del Estado pueda terminar dificultando la aprobación de leyes y créditos que el país necesita para enfrentar la crisis.
El riesgo de que aumente el conflicto social
El deterioro económico también está comenzando a convertirse en un problema social.
Chávez señaló que existe malestar entre transportistas, productores de alimentos y otros sectores que sienten directamente el impacto del encarecimiento de los costos y la falta de combustible.
A su juicio, el deterioro de los ingresos y el aumento de la pobreza pueden acelerar este proceso. “La gente está muy molesta y está sintiendo en el bolsillo y en el estómago una situación muy grave”, sostuvo.
El economista considera que esta combinación de pérdida de ingresos, mayor informalidad, pobreza y dificultades para acceder a bienes básicos puede generar un clima social cada vez más complejo.
Por ello, considera que el país debe asumir que la crisis no tendrá una solución inmediata. “No hay una solución fácil, no hay una solución indolora, no hay una solución mágica, no hay una solución rápida”, advirtió.
Para Chávez, el desafío central no consiste en encontrar un “salvador” económico, sino en construir acuerdos políticos que permitan aplicar medidas de estabilización y, posteriormente, sentar las bases para recuperar el crecimiento. “Hay muchas soluciones técnicas, pero la solución está en el área política”, resumió.
El Deber






