La escasez de diésel en Bolivia escaló este lunes en una serie de protestas y bloqueos impulsados por distintos sectores, con el departamento de La Paz como principal epicentro del conflicto. Las medidas de presión afectan tanto a rutas estratégicas del norte paceño como a la movilidad urbana en El Alto y el ingreso a la sede de Gobierno.
Desde la madrugada del 27 de abril, organizaciones sociales, transportistas e interculturales instalaron puntos de bloqueo en varias regiones del departamento. En el norte de La Paz, la medida impacta directamente sobre la carretera que conecta la ruta interoceánica La Paz–Cobija, clave para el comercio y el transporte de carga.
Los puntos más contundentes se registran en el cruce Sapecho, en el municipio de Palos Blancos, y en el sector de Piquendo, en Alto Beni, donde los movilizados interrumpieron completamente el paso vehicular. La protesta, de carácter indefinido, impide la circulación de transporte público, carga pesada y vehículos particulares, generando perjuicios económicos y retrasos en los viajes.
En Caranavi, las movilizaciones son lideradas por sectores interculturales, con respaldo de transportistas que cerraron los principales accesos a la región. Las demandas se centran en la falta de abastecimiento de diésel y cuestionamientos a la calidad del combustible.
El conflicto también golpea con fuerza a El Alto, donde el transporte pesado instaló bloqueos en distintos puntos, generando una fuerte congestión vehicular. Los conductores se vieron obligados a desviar su recorrido por rutas alternas como la avenida Arica para evitar la transitada avenida 6 de Marzo, lo que incrementó los tiempos de viaje y los riesgos en la circulación.
A esta situación se suma la medida de presión asumida por la Cámara Departamental de Transporte de La Paz, que instaló un bloqueo en la avenida 6 de Marzo, a la altura del cruce a Viacha. Los transportistas protestan por la calidad del combustible y exigen soluciones inmediatas a las autoridades, advirtiendo que, de no obtener respuestas, radicalizarán sus acciones e incluso plantearán la renuncia del presidente de YPFB, Sebastián Daroca.
El Deber







