El caso relacionado con el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero está catalogado como uno de los niveles más altos de corrupción e injerencia en el sistema judicial boliviano.
La investigación iniciada en España por ingresos injustificados del exmandatario ha revelado nexos que apuntan a una manipulación directa de la justicia en Bolivia, específicamente para favorecer a LOS magistrados autoprorrogados y otros administradores judiciales vinculados a presuntas logias de corrupción.
Para la diputada Lissa Claros este escándalo es solo “la punta del iceberg” y evidencia la urgencia de una reestructuración judicial profunda. Claros sostiene que el sistema actual, derivado de la Constitución de 2009, fracasó al permitir que los miembros del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) y de Justicia sean electos por voto popular, lo que, en su opinión, los somete al poder político de quienes los impulsan.
Como solución, la diputada propuesta, por medio de Correo Play, retomar la meritocracia y la experiencia como requisitos fundamentales para garantizar la independencia de poderes, afirmando que “si no tenemos independencia de justicia, no tenemos justicia”.
Correo del Sur








