Ahoradigital.- El nuevo comandante general de la Policía Boliviana, coronel Adrián Javier Álvarez, afirmó que la aprehensión del expresidente Evo Morales es una “prioridad” para la institución y aseguró que la Policía cumplirá las órdenes emitidas por las autoridades competentes.
La declaración marca un cambio de posición dentro del alto mando policial, después de que su antecesor, Mirko Sokol, hubiera señalado semanas atrás que la captura de Morales no constituía una prioridad para la Policía, argumento que generó cuestionamientos desde sectores cívicos y del propio Gobierno.
Álvarez fue consultado sobre las órdenes de aprehensión vigentes contra Morales y respondió que corresponde a la institución ejecutar los mandamientos emanados por las autoridades competentes.
“Por supuesto que sí es una prioridad para la Policía Boliviana el cumplimiento de esta orden de operación y de todas aquellas que sean emanadas por la autoridad competente”, afirmó el nuevo jefe policial.
Morales permanece atrincherado en el Trópico de Cochabamba y enfrenta una orden de aprehensión dentro de un proceso por presunta trata de personas, relacionado con su supuesta vinculación con una menor de edad. Además, es procesado por los 53 días de bloqueos registrados entre mayo y junio de este año, que provocaron pérdidas económicas y afectaron el traslado de personas que requerían atención médica.
La captura del expresidente se ha convertido en uno de los temas pendientes para el nuevo mando policial. En agosto, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, ya había definido públicamente la detención de Morales como una “tarea prioritaria” para la administración de Rodrigo Paz.
La diferencia entre ambas posiciones había generado críticas al anterior comandante. Ahora, con Álvarez al frente de la Policía, el mensaje oficial es distinto: la institución reconoce como prioritaria la ejecución de la orden de aprehensión contra Morales.
El nuevo comandante fue posesionado el 31 de agosto por el presidente Rodrigo Paz, en reemplazo de Sokol. Álvarez asumió el cargo de manera interina junto a Roger Roca Saavedra, como subcomandante general y jefe de Estado Mayor, y Frank Williams Cabrera, como inspector general.
El desafío para el nuevo mando será determinar cómo y cuándo ejecutar la orden, tomando en cuenta que Morales permanece en una zona donde cuenta con el respaldo de sus seguidores y que anteriores autoridades policiales habían advertido sobre la necesidad de planificar cualquier operativo para evitar enfrentamientos.
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