¿Depósito clandestino de combustible camuflado como garaje? Informes preliminares señalan que el incendio registrado este miércoles en Sucre se habría originado en un ambiente donde se acopiaban y, según testigos, se vendían gasolina y diésel. Desde allí, el fuego se propagó por la vivienda ubicada en la zona de Villa Armonía, Distrito 2.
El Ministerio Público investiga el caso por los delitos de almacenaje, comercialización y compra ilegal de diésel, gasolina y gas licuado de petróleo, según conoció CORREO DEL SUR.
Hasta el cierre de esta edición, aún se elaboraba el informe técnico sobre las causas que habrían originado el voraz incendio. Sin embargo, vecinos de la zona reportaron que el fuego persistía, aunque en menor magnitud, lo que reavivó el debate en Sucre sobre la necesidad de contar con una unidad de bomberos mejor equipada.
MÁS DE TRES HORAS
El siniestro fue reportado alrededor de las 15:15 en una infraestructura de aproximadamente 250 metros cuadrados, de dos plantas, incluidas almacenes y tiendas que fueron consumidas por el fuego en su totalidad.
Eugenio Gonzáles, pastor de la Iglesia del Nazareno, informó que en la segunda planta del inmueble funcionaba el templo, donde había parlantes, sillas e incluso dinero del diezmo, aunque al momento del incendio el espacio ya estaba desocupado.
De acuerdo con el director de Bomberos de la Policía, coronel Herland Portanda, el fuego se habría iniciado en dos de los primeros ambientes, aparentemente utilizados como garaje, desde donde se propagó rápidamente a los espacios contiguos.
El responsable de la Dirección Municipal de Gestión de Riesgos (Dimger), Jorge Tanuz, agregó que, si bien el origen exacto continúa en estudio, una de las principales hipótesis apunta a que en el lugar operaba un depósito clandestino de combustible, lo que habría favorecido la rápida expansión de las llamas.
Durante las labores de sofocación, que se extendieron por más de tres horas, los equipos de emergencia identificaron turriles plásticos y metálicos con contenido inflamable e incluso fueron retiradas aún en combustión.
Portanda acotó que en el interior de los otros ambientes también había materiales de ferretería inflamable como thinner, lubricantes y pinturas, lo que incrementó la intensidad del fuego y dificultó su control.
Los propietarios del almacén se hicieron presentes en el lugar y anunciaron que se constituirán en parte demandante por los daños ocasionados.
“Llama la atención que el ambiente donde se habría iniciado el incendio funcionara presuntamente como un punto ilegal de acopio de combustible, aspecto que será incluido en la investigación”, señaló Portanda.
Asimismo, el siniestro dejó seis personas heridas –entre bomberos y particulares– que por las quemaduras de primer y segundo grado fueron trasladadas en ambulancias a diferentes nosocomios para recibir atención médica.
DAÑOS ESTRUCTURALES
Los daños materiales son de consideración: el fuego consumió la planta baja y alcanzó áreas del segundo nivel, donde funcionaba la iglesia evangélica y habitaciones en alquiler. Asimismo, el incendio dejó la estructura con riesgo de colapso y también afectó inmuebles vecinos.
“La afectación en realidad es total, porque el fuego ha consumido toda la planta baja, pero también en un sector ha llegado a la planta alta y el humo ha trasminado al resto de los ambientes”, dijo Tanuz.
Tras controlar inicialmente las llamas, se inició la fase de enfriamiento para evitar una reactivación del fuego, paso previo a las pericias técnicas.
Portanda reveló que las investigaciones fueron activadas y están a cargo de las instancias competentes, incluida la Felcc. No obstante, las autoridades evitaron adelantar conclusiones y señalaron que el origen del incendio será determinado en el peritaje post-incendio.
DESDE 2023
Como antecedente, el último incendio de magnitud en la capital ocurrió en junio de 2023, en el barrio Santo Domingo, lo que vuelve a poner en alerta sobre los riesgos asociados al almacenamiento de material inflamable en zonas urbanas.
Perdió mercadería valuada en $us 80.000
Entre lágrimas, Diego Salazar Coaquira, propietario de un depósito de ferretería afectado por el incendio en la zona de Villa Armonía, relató que alquilaba el ambiente donde almacenaba su mercadería y que las llamas consumieron bienes valuados en aproximadamente 80.000 dólares.
Según su testimonio, “el ambiente de al lado estaba lleno de combustible y eso accionó todo esto, ha pasado a mi depósito de ferretería y toda mi mercadería se ha quemado igual”.
Acotó que observaba constante movimiento de vehículos. “Veía que entraban y salían autos, incluso taxis, mire ahora lo que ha ocasionado”, lamentó.
Su negocio lo comenzó hace 15 años, comercializando autopartes, pernería, herramientas y productos como líquidos de freno. “Lo perdí todo, no sé qué voy a hacer. Yo trabajo con varios bancos y tengo deudas”, expresó.
Finalmente, pidió que el hecho sea investigado a profundidad y que se identifique a los responsables. “Lo único que quiero es que se haga justicia. Voy a colaborar en todo lo que se pueda”, sostuvo.
Bomberos en Sucre trabajan con carencias
El incendio de este miércoles expuso nuevamente las carencias en el equipamiento de los bomberos en Sucre. En las últimas décadas, ni la Alcaldía ni la Gobernación equiparon de manera adecuada a las unidades, que dependen principalmente de donaciones extranjeras. En ese contexto, insumos clave como la espuma solo se tiene en el Aeropuerto de Alcantarí.
Una fuente policial señaló que en Sucre deberían existir al menos tres estaciones de bomberos estratégicamente ubicadas en la zona del Mercado Campesino, Lajastambo y el centro de la ciudad, cada una con su respectiva unidad de intervención.
Actualmente la capital cuenta solo con dos carros bomberos operativos: uno adquirido en 2008 y otro más moderno incorporado en 2020 con capacidad de 20.000 litros, además de una tercera unidad que se encuentra fuera de servicio por desperfectos mecánicos.
En cuanto a los insumos para el control de incendios, la misma fuente indicó que la espuma contra incendios solo está disponible en Alcantarí que es administrado por Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol), lo que habría permitido una respuesta más eficiente. Precisamente, cuando el fuego casi estaba controlado, arribó al lugar del siniestro el carro mata fuegos del aeropuerto.
Este miércoles, algunos bomberos sufrieron quemaduras mientras trabajaban con cascos y protectores no aptos para este tipo de siniestros e incluso con calzado convencional como zapatillas y zapatos comunes.
Fuente: Correo del Sur








