La Paz. A un mes de la conclusión de los bloqueos en las carreteras, la escasez de diésel continúa afectando a distintos sectores del país y ahora también compromete las operaciones para combatir los incendios forestales en departamentos como Tarija y Cochabamba, donde las autoridades advirtieron que la falta de combustible retrasa el despliegue de equipos y maquinaria.
En Tarija, donde permanece vigente la emergencia departamental por los incendios forestales, la gobernadora María René Soruco reconoció que uno de los principales obstáculos para enfrentar el fuego es la dificultad para acceder al diésel, indispensable para movilizar vehículos de emergencia, maquinaria pesada y equipos de apoyo. La autoridad señaló que se realizan gestiones con el Gobierno central para garantizar el suministro de combustible y reforzar el equipamiento destinado a las tareas de control del fuego.
La situación también fue expuesta por el gobernador de Cochabamba, Leonardo Loza, quien afirmó que la escasez de combustible limita la capacidad de respuesta de las brigadas. Según explicó, incluso los carros bomberos deben realizar largas filas en los surtidores antes de acudir a las zonas afectadas por los incendios, retrasando las labores de emergencia.
Gobierno atribuye el problema a retrasos en Arica
Frente a las críticas, el Gobierno sostuvo que el desabastecimiento responde a problemas logísticos en el puerto chileno de Arica, donde las condiciones marítimas han impedido la descarga de combustible.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, informó que cerca de 48 millones de litros de combustibles permanecen a la espera de ser descargados y aseguró que, una vez mejoren las condiciones del mar, comenzará el ingreso de aproximadamente 100 cisternas por día para normalizar el abastecimiento nacional.
Exministro cuestiona la explicación oficial
La explicación del Ejecutivo fue cuestionada por el exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos, quien señaló que las marejadas en Arica son un fenómeno recurrente y previsible, por lo que consideró que YPFB debió anticiparse para evitar una nueva crisis de abastecimiento.
Ríos sostuvo que el problema no puede calificarse como extraordinario y afirmó que el desabastecimiento responde a deficiencias estructurales en la gestión de la empresa estatal. Además, planteó avanzar hacia una reestructuración de YPFB y permitir una mayor participación del sector privado en la importación y comercialización de combustibles.
Transporte y producción también afectados
La falta de diésel continúa repercutiendo en otros sectores de la economía. Empresas de transporte interdepartamental reportaron que operan con una parte reducida de su flota debido a que numerosos buses permanecen en filas para abastecerse de combustible, mientras productores y transportistas mantienen su preocupación por las dificultades para desarrollar sus actividades con normalidad.
La persistencia de la escasez mantiene la presión sobre el Gobierno, que enfrenta cuestionamientos no solo por el impacto económico del desabastecimiento, sino también por las dificultades que genera para atender emergencias como los incendios forestales que afectan a varias regiones del país.
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