Ahoradigital – El Gobierno boliviano considera que no es necesaria, por ahora, una intervención de Estados Unidos para enfrentar al sicariato y a las organizaciones criminales que operan en el país. El viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, afirmó que Bolivia ya mantiene una coordinación con Brasil para combatir este tipo de delitos.
“Yo no creo que sea necesario. Ahorita hay una alianza entre Brasil y Bolivia muy clara y que está funcionando”, declaró Paredes este miércoles al referirse a los pedidos para una mayor participación estadounidense en la lucha contra el crimen organizado.
Las solicitudes de intervención de Estados Unidos surgieron después de que Washington incluyera al Comando Vermelho y al Primer Comando de la Capital (PCC) entre las organizaciones criminales consideradas terroristas por ese país. Ambos grupos son señalados por autoridades bolivianas como parte del escenario de violencia registrado principalmente en zonas fronterizas con Brasil.
Paredes sostuvo que la presencia de organizaciones criminales brasileñas en territorio boliviano no es un fenómeno reciente, pero afirmó que en los últimos meses la situación adquirió mayor visibilidad debido a los hechos de violencia registrados.
“Ahora eso ha salido a flote y estamos tomando medidas de manera conjunta entre el presidente Lula y el presidente Paz”, afirmó el viceministro.
La declaración se produce después de una serie de hechos violentos registrados en Santa Cruz, especialmente en zonas próximas a la frontera con Brasil. El Consejo Departamental de Seguridad Ciudadana de Santa Cruz planteó incluso la creación de un comando conjunto policial y militar contra el crimen organizado, con base en San Ignacio de Velasco, además de reforzar las operaciones en San Matías, Puerto Quijarro y otros puntos considerados de riesgo.
El Gobierno también anunció el despliegue de unidades militares especiales hacia San Ignacio de Velasco para apoyar las operaciones contra organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico.
Sin embargo, la posición expresada por Paredes no significa que Bolivia haya cerrado la puerta a la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad. De hecho, ministros bolivianos mantuvieron recientemente reuniones en Washington con autoridades de los Departamentos de Estado, Guerra y Tesoro, además de representantes de la DEA y de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley.
En esos encuentros se abordaron mecanismos de cooperación contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional, además de cooperación jurídica, extradiciones y otros asuntos de seguridad.
La diferencia está, por ahora, en el alcance de esa cooperación. Mientras el Gobierno sostiene que la coordinación con Brasil constituye la principal vía para enfrentar la violencia vinculada a organizaciones criminales brasileñas, otros actores políticos han reclamado resultados más concretos y una mayor cooperación internacional.
El vicepresidente Edmand Lara, por ejemplo, había cuestionado los resultados de la lucha contra el narcotráfico y reclamado mayor capacidad institucional para enfrentar al crimen organizado.
Así, el debate sobre cómo enfrentar el sicariato queda abierto entre el fortalecimiento de las capacidades nacionales, la coordinación con Brasil y una eventual profundización de la cooperación con Estados Unidos.
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