Bolivia extraditó este miércoles 28 de octubre a Jorge Isaac Campaz Jiménez, alias “Mapaya”, identificado por las autoridades colombianas como uno de los principales líderes de la organización criminal Los Espartanos. El procedimiento se concretó después de que permaneciera detenido durante más de seis meses en territorio boliviano.
Según informó El Deber, efectivos de Interpol Santa Cruz ejecutaron el procedimiento de extradición. El traslado se realizó bajo custodia policial desde la cárcel de Palmasola hasta el aeropuerto de Viru Viru, desde donde fue llevado a La Paz para continuar su traslado a Colombia.
Una captura que comenzó con un enfrentamiento armado
La detención de Mapaya se produjo el 6 de abril de 2026, durante un operativo policial en una propiedad ubicada en la zona de Paurito, en Santa Cruz de la Sierra.
Los uniformados intervinieron el inmueble, donde se encontraban 13 personas, entre ciudadanos colombianos y bolivianos. De acuerdo con los reportes policiales, los ocupantes respondieron con disparos de armas de fuego, lo que derivó en un enfrentamiento antes de que los efectivos consiguieran controlar la situación y detener al grupo.
Tras su captura, las autoridades identificaron a Campaz Jiménez como un ciudadano colombiano buscado por la justicia de su país. Durante las primeras actuaciones, también se conoció que habría utilizado una identidad falsa para ocultar su verdadera identidad.
Los antecedentes que pesan sobre Mapaya
Las autoridades colombianas vinculan a Mapaya con una estructura criminal que opera principalmente en Buenaventura, en el departamento del Valle del Cauca.
Según los antecedentes difundidos por las autoridades, la organización Los Espartanos está relacionada con actividades delictivas como extorsiones, secuestros, narcotráfico, tráfico de armas y homicidios selectivos.
El grupo surgió tras la fragmentación de otra estructura criminal conocida como La Local. Las investigaciones también apuntan a presuntos vínculos con disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Campaz Jiménez figuraba entre los delincuentes más buscados de esa región colombiana. Incluso se había ofrecido una recompensa de hasta 200 millones de pesos colombianos por información que permitiera localizarlo.
Un caso que vuelve a poner el foco en el crimen transnacional
La captura y posterior extradición de Mapaya evidencian la importancia de la cooperación policial internacional frente a organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras nacionales.
El caso también adquiere relevancia para Bolivia por la presencia de ciudadanos extranjeros investigados por delitos graves y por la necesidad de determinar si las estructuras criminales internacionales mantienen redes de apoyo, logística o financiamiento dentro del país.
Con la entrega de Mapaya a las autoridades colombianas, concluye su permanencia en territorio boliviano, mientras deberá responder ante la justicia de su país por los procesos que motivaron su búsqueda internacional.
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