Ahoradigital – La música boliviana está de luto tras conocerse el fallecimiento del cantautor Luis Rico, reconocido como una de las voces más representativas de la canción social y de protesta en el país. Su obra estuvo estrechamente vinculada a las luchas populares, la defensa de la democracia y los momentos más difíciles de la historia política boliviana.
Luis Roberto Rico Arancibia, nacido en Tupiza, Potosí, dedicó más de cinco décadas a la música. Su carrera artística comenzó en 1967, marcada por la masacre de San Juan, cuando decidió utilizar sus canciones como una forma de denunciar la violencia y reflejar la realidad que atravesaba Bolivia.
A través de su guitarra y sus composiciones, abordó temas relacionados con los trabajadores mineros, campesinos, mujeres, niños, el medioambiente y las reivindicaciones sociales.
Una voz que resistió a las dictaduras
Durante las décadas de 1970 y 1980, Rico sufrió persecución política y tuvo que salir del país en dos ocasiones. Vivió en Francia y México durante sus periodos de exilio, en medio de los gobiernos dictatoriales de Hugo Banzer y Luis García Meza.
Su retorno a Bolivia, después de la recuperación de la democracia, marcó una nueva etapa de actividad artística y compromiso con la memoria histórica.
Entre sus composiciones más conocidas figuran “El funeral del río” y “Matrimonio en el Conventillo”, además de numerosas canciones que retrataron las luchas y las condiciones de vida de distintos sectores de la sociedad boliviana.
En 2014 recibió el Premio Nacional de Culturas, en reconocimiento a su trayectoria y su aporte a la democracia y los derechos humanos.
Un legado que trasciende la música
En una entrevista publicada por la Agencia de Noticias Fides en 2019, el cantautor recordó que llegó a reunir alrededor de 500 composiciones y 33 discos grabados.
Su trabajo también estuvo ligado a la enseñanza y a proyectos musicales con niños y sectores vulnerables, convencido de que la música podía convertirse en una herramienta para transmitir experiencias y construir memoria colectiva.
Con su partida desaparece una de las voces históricas de la canción comprometida boliviana. Sin embargo, sus composiciones quedan como testimonio de una época y de las luchas sociales que marcaron al país.
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