El XIII Congreso Nacional de Universidades de Bolivia se inició ayer en Potosí con el objetivo de eliminar la reelección indefinida y la designación de dinero que deriva en corrupción. Álvaro Quelali, calificado como otro dirigente dinosaurio, llegó a la ciudad potosina para ocupar el puesto de Max Mendoza, advirtieron los estudiantes.
“No podemos permitir que otro de ese grupo (de Max Mendoza) continúe a la cabeza de la Confederación Universitaria de Bolivia (CUB). Tenemos entendido que Álvaro Quelali quiere quedarse en el cargo, no lo vamos a permitir”, dijo el delegado de la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba, Oswaldo Erquicia, ayer luego de la inauguración del congreso en el teatro Víctor Paz Estenssoro de Potosí.
Erquicia indicó que “es importante que existan normas y cambios en las normativas universitarias para que los ejecutivos de la FUL no se vendan al partido de turno y no exista prorroguismo por conseguir poder”. Agregó que justamente eso es lo que está haciendo el grupo allegado a Mendoza.
Según denuncias, Quelali -que ingresó a la UMSA hace más de 20 años- es uno de los brazos operativos de Mendoza.
El encuentro y los retos
“Este congreso se reinstala después de cuatro años y en una profunda crisis, por eso es importante que en este evento se determinen cambios sustanciales”, dijo Karis Humérez, docente de la Universidad Amazónica de Pando. Indicó que ya no es posible la existencia de estudiantes y docentes que busquen la reelección.
Ayer, a las 10:30, se dio inicio al XIII Congreso Nacional de Universidades Bolivianas con la representación de ocho casas de estudio superiores públicas, excepto la Gabriel René Moreno de Santa Cruz, San Francisco Xavier de Chuquisaca y la de Siglo XX de Llallagua. Participaron -además- las delegaciones de la Universidad Católica Boliviana, la Simón Bolívar y la Universidad Policial.
El rector de la Universidad Tomás Frías de Potosí, Pedro López, aplaudió la asistencia de las delegaciones y aseguró que después de cuatro años se reanudó el congreso, ya que el anterior se suspendió por la muerte del universitario Jonathan Condori en El Alto.
“Por tanto se suspende el cuarto intermedio del congreso 2018 y se reinstala”, dijo López en medio de lágrimas. Recordó la avalancha humana que mató a cuatro universitarias y dejó más de 80 heridos. Agregó que con ese atentado “trataron de suspender esa reunión por la fuerza, pero el esfuerzo de rectores, docentes y estudiantes logró superar esa incertidumbre”.
El presidente de la Confederación Universitaria de Docentes (CUD), Carlos Salinas, indicó que por eso es importante que se regularice la permanencia en los cargos, aunque anticipó que en la organización que preside, sí son respetuosos de sus normas. “Desde que se eligió al presídium en 2018, ya se eligió a tres presidentes, Rodrígo Rodríguez, Apaza y yo”, agregó.
El evento está presidido por López y los presidentes de las Confederaciones Bolivianas de Docentes y Universitarios, Carlos Salinas y Max Mendoza, respectivamente, pero este último no llegó porque el fin de semana fue enviado al penal de San Pedro de La Paz.
Salinas dijo que pese a la ausencia de Mendoza, la actividad se realiza porque casi todas las universidades confirmaron su asistencia al magno evento.
Por la tarde estaba prevista la sesión para que el presídium dé un informe de gestión y la organización de ocho comisiones.
Sin embargo, la sesión no se realizó por la falta de acreditación y los conflictos que se registraron en la Comisión de Poder, en la facultad de Minería, donde llegó Quelali junto con un grupo de universitarios para acreditarse. Fue abucheado por otros estudiantes. “Fuera corruptos” y “fuera la camarilla de Mendoza”, gritaban.
El secretario de la comisión, Marcelo Claros, aseguró que hubo incidentes que se subsanaron y que hoy se realizará la sesión. “Los estudiantes ahora están debatiendo quién suplirá a Mendoza, por eso están reunidos. No sabemos a quién elegirán porque es parte de la decisión de universitarios”, explicó.

Policías y seguridad privada en el congreso
Policía, seguridad privada y universitarios resguardan el ingreso a los salones donde se desarrolló ayer la primera jornada del Congreso XIII de las Universidades de Bolivia. El encuentro se realizó en la ciudad de Potosí, donde hace unas semanas ocurrió un atentado que dejó cuatro universitarias muertas y más de 80 heridos en el coliseo de la Universidad Autónoma Tomás Frías.
El resguardo policial era evidente en la puerta del teatro Víctor Paz Estenssoro, donde ayer se inauguró el magno evento. A sus alrededores se encontraban uniformados policiales que custodiaban el lugar.
Al ingresar también se observó el despliegue de seguridad privada. Todos los uniformados revisaron las carteras, las mochilas y hasta los bolsillos de las personas.
“La revisión se hace por seguridad, por temor a que alguien ingrese con artefactos que puedan provocar algún daño a los participantes”, afirmó el coordinador del congreso, Marco Ichu.
Explicó que con esa medida de seguridad buscan evitar algún conflicto tal como pasó hace unas semanas, cuando en una asamblea estudiantil hicieron explotar una granada de gas y fruto de ello cuatro universitarias fallecieron y otras 85 personas quedaron heridas.
Además al ingresar al lugar, personal de salud controló la temperatura, la oxigenación y hasta el carnet de vacunación.
Ichu aseguró que contrataron exclusivamente más de 700 personas para la seguridad y el control médico.
Tomado de Página Siete







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