AHORADIGITAL.- La Federación Departamental de Juntas Vecinales (Fedjuve) de Tarija, encabezada por su presidente Celestino Barro, realizó un operativo en el Mercado Central para verificar el precio y el gramaje del pan, uno de los productos de mayor consumo diario. La acción buscó comprobar si el costo actual se corresponde con la reducción en el precio de la harina, que pasó de 500 a 300 bolivianos el quintal, según informó la organización vecinal.
Durante la inspección se evidenció algunos comerciantes molestos con la intercepción del dirigente y la prensa y se dio con la situación de que varios puestos ofrecen el pan a razón de dos unidades por 2,50 bolivianos, aunque el peso no alcanza los estándares establecidos y en algunos casos se registraron apenas 75 a 77 gramos por unidad, cuando el pan de un boliviano debería bordear entre 75 y 80 gramos. Para Barro, esta diferencia perjudica directamente al consumidor, que termina pagando más por menos cantidad.
El dirigente señaló que el objetivo no es generar conflictos con los comerciantes, sino garantizar la venta justa: “Nosotros estamos para que realmente que se venda el pan justo”, afirmó. Explicó que, si bien muchos revendedores adquieren el producto a panaderos mayoristas, son los elaboradores quienes deben ajustar el gramaje o el precio final en consideración a la baja en el costo de la harina.
Barro subrayó que la situación económica golpea con fuerza a las familias más humildes, que dependen diariamente del pan para su alimentación, recordando que cuando el quintal de harina estaba a 500 bolivianos, se justificaba un gramaje menor, pero al reducirse a 300 bolivianos debería ajustarse también el peso o el precio de cada unidad: “La gente pobre, la gente humilde, no tiene plata para poderse comprar un pan. Imagínense todos los días sin saber qué va a comer mañana”, manifestó.
La Fedjuve adelantó que continuará con estos operativos en distintos mercados y barrios de la ciudad, verificando tanto el peso como el precio del pan, además de anunciar que pedirán la participación de las autoridades de Defensa al Consumidor para reforzar los controles y establecer sanciones en caso de incumplimiento.
Finalmente, Barro indicó que el trabajo de la Federación también apunta a abrir espacios para que los propios productores puedan vender directamente en los mercados, de manera que exista mayor competencia y precios más justos. Con ello, esperan que el consumidor final acceda a un alimento básico sin sentir el peso de los sobreprecios ni de la reducción en el gramaje.
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