AHORADIGITAL.- El economista Roberto Castillo explicó que la reciente devaluación del peso argentino responde más a factores coyunturales que estructurales, y según dijo, la derrota electoral de Javier Milei en la provincia de Buenos Aires afectó la confianza en su gestión, pero Argentina mantiene políticas monetarias fuertes y un respaldo financiero superior a 30 mil millones de dólares que, en su criterio, permitirá estabilizar su moneda.
Sin embargo, advirtió que esta situación sí tendrá un efecto inmediato en Bolivia, ya que los dólares que llegaban desde Argentina disminuirán y eso presionará el mercado cambiario nacional: “Ya hemos llegado el día viernes a tener el tipo de cambio de 12.80, ¿no? Ya no estamos reflejando que hemos llegado a ese tiempo a menos de 10 bolivianos”, señaló, anticipando que la tendencia alcista continuará en octubre.
Castillo remarcó que, aunque el impacto en los precios de productos fronterizos no será significativo, el movimiento en el peso argentino generará incertidumbre y volatilidad en la oferta de dólares en el país, y según su análisis, el peso argentino se recuperará en cuestión de días, pero en Bolivia persistirá la presión sobre el tipo de cambio paralelo, incrementando la brecha con la cotización oficial.
El economista sostuvo que episodios como estos influyen en el comportamiento de los ahorristas, pues la incertidumbre lleva a muchos a vender sus dólares a precios bajos, lo que debilita su capacidad de ahorro. Asimismo, aclaró que no se trata de una crisis de gran escala en la región, sino de ajustes momentáneos que, en el caso de Bolivia, se suman a un escenario interno complicado.
Castillo también apuntó que dos factores internos incidirán en la economía boliviana en los próximos meses: la definición de la segunda vuelta electoral y la llegada de fin de año, cuando la demanda estacional de bienes y servicios eleva naturalmente los precios. Esto, en su opinión, mantendrá la presión sobre el mercado y reforzará la tendencia inflacionaria.
En ese marco, recomendó mantener cautela y entender que las fluctuaciones del peso argentino son pasajeras, pero que la economía boliviana enfrenta desafíos más profundos vinculados a la escasez de divisas y a la necesidad de generar mayor confianza en el sistema financiero local: “La otra semana el peso argentino va a recuperar su fuerza y va a llegar a subir en relación a lo que estamos con el peso boliviano. Esto va a ser de 5 o 6 días, como ha pasado con el dólar”, subrayó, al referirse a la recuperación prevista del peso argentino frente al boliviano.
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