A cien días del inicio del Gobierno, el economista Fernando Romero sostuvo que la economía ha mostrado una mejora relativa en la percepción ciudadana, aunque aclaró que se trata de un avance todavía débil y condicionado políticamente. Señaló que “ha mejorado relativamente la sensación y las percepciones de la población dentro y fuera del país”, lo que calificó como positivo, pero insuficiente frente a los desafíos estructurales pendientes.
Romero afirmó que las reformas económicas, normativas e institucionales siguen pendientes, remarcando que aún hay mucho por hacer. Indicó que la medida más preponderante ha sido la eliminación de la subvención de los carburantes, aunque advirtió que el escenario político continúa influyendo de manera determinante en la estabilidad económica.
El economista expresó preocupación sobre la aprobación y desembolso de créditos y otros organismos, debido a lo que describió como una ruptura política entre el gobierno y la principal fuerza opositora, Libre. Asimismo, consideró que la interpelación pública realizada por el vicepresidente al ministro de Caraburo y al presidente del YPFB “marca un distanciamiento entre el gobierno y su mismo vicepresidente”, lo cual no representa señales positivas.
Respecto al foro de profesionales, Romero indicó que existen propuestas interesantes, aunque algunas no son factibles. Valoró como pragmática la postura del Gobernador al invitar a los candidatos a conocer la realidad económica y financiera de un municipio donde más del 70% de los ingresos dependen de regalías y transferencias gubernamentales, con ingresos propios reducidos. Señaló que muchas entidades departamentales se han convertido en órganos de funcionamiento y no de inversión, limitando la capacidad de dinamizar la economía y generar empleo.
El economista enfatizó la necesidad de sincerar y transparentar la información, promoviendo un punto de inflexión que permita recoger lo mejor de cada plan, sin importar quién gane, e impulsar un proceso de transición ordenado. Recordó que el actual gobierno encontró una situación económica devastada, lo que habría restringido la implementación de diversas políticas.
Finalmente, remarcó que existe presión social por empleo y disponibilidad de dólares, señalando que incluso los transportistas han cambiado sus filas de carga de carburantes por otras dificultades operativas. Concluyó que el proceso de estabilización y salida de la crisis tomará “por lo menos entre dos a tres años”.
Fuente: La Voz








